Los fiordos de Noruega (II)

Seguimos la narración de nuestro  viaje por la región de los fiordos noruegos, continuación de este post que publicamos hace unas semanas. Y si en la primera parte visitamos algunos de los lugares más emblemáticos de la región como el Preikestolen, Kjergabolten o Trolltunga, en esta segunda parte haremos otras rutas no menos espectaculares por los fiordos más al norte, visitando el más conocido de todos ellos, el fiordo de Geiranger. Junto con el de Naeroy es sin duda uno de los más pintorescos y a él pertenecen gran parte de las imágenes que conocemos de los fiordos.

DÍA 1:

Comenzamos el día haciendo un sencillo sendero en el fondo del valle de Veitastrond. Para llegar al final del valle hay que seguir una carretera de peaje – simplemente se trata de dejar la tarifa en una cabina de madera-  estrecha que atraviesa un paisaje maravilloso. Avanzamos rodeados de maravillosas montañas a ambos lados hasta llegar al aparcamiento en Tungestølen. El camino comienza en un pequeño puente y está bien señalizado. Es un paseo agradable por el  lado oeste del río Austerdal sin demasiadas pendientes, hasta llegar casi al glaciar. Solo hay algunas subidas de vez en cuando pero el trayecto es realmente cómodo. La vista del río bajando del glaciar con cascadas pequeñas cayendo por los montes de los laterales es preciosa. En alguno de los promontorios que pasamos tenemos una vista maravillosa del valle que vamos dejando atrás.

Paisaje en Veitastrond, Noruega, fiordos
                                                                                                                              Paisaje en Veitastrond

Y tras este agradable paseo nos fuimos hacer una excursión un poco más exigente – tampoco demasiado -. Se trata de la subida al monte Molden, un mirador fabuloso sobre el fiordo de Lustrafjorden, uno delos muchos brazos en los que se ramifica el gran Sognfjord. No me extenderé mucho en los detalles de la caminata, ya que los detalles se pueden encontrar aquí. Tras bajar de la montaña nos acercamos a otro de los brazos del enorme glaciar del Jostedalsbreen, el glaciar de Nigardsbreen. En frente de la Nigardsbreen está el lago Nigardsbrevatnet donde hay un pequeño barco para transportar a los visitantes hasta el glaciar. Sin embargo la distancia no es mucha y el camino es sencillo así que decidimos caminar hasta la base del fabuloso glaciar. Las cascadas de hielo hacia abajo sobre los acantilados escarpados serpentean entre las laderas. Es un paisaje espectacular de grietas, túneles, pozos, cascadas y valles. Este es uno de los glaciares más accesibles de Noruega, donde se puede llegar a tocar el hielo  azul. De vuelta paramos en el Breheimsenteret - el centro de información del parque nacional - con una arquitectura inspirada en las formaciones de los glaciares. Desde el propio centro donde nos empapamos de la historia de los glaciares del parque hay una bonita vista del glaciar que habíamos visitado.

Glaciar de Nigardsbreen, Noruega, fiordos
                                                                                                                           Glaciar de Nigardsbreen

Y tras estas visitas tomamos el coche y cruzamos el fiordo en un ferry realmente pequeño hasta llegar a la pequeña población de Urnes. Allí fuimos con el objetivo de ver la iglesia. La iglesia de Urnes ocupa una hermosa zona en un campo junto a un fiordo a unos 10 minutos a pie cuesta arriba de la pequeña aldea. Un pequeño museo en la taquilla cercana incluye fotos de las tallas de los interiores. El interior es precioso, pequeño pero muy singular y muy distinto a cualquier otra iglesia que hayamos visto nunca, y es que no en vano esta iglesia es Patrimonio de la Humanidad. El entorno de la iglesia con vistas al fiordo sigue siendo maravilloso.  Seguimos por la carretera hacia el norte y paramos en la cascada de Feigumfossen. Paramos junto al fiordo donde el río Feigeelva desemboca en el mismo y seguimos un corto sendero a pie hasta la cascada. Siguiendo el camino subimos hasta la parte superior de una colina, y de repente la poderosa cascada aparece a la vista. La vista es preciosa y también hay una bonita  vista de las montañas alpinas de Hurrungane al este.

Seguimos remontando el fiordo y paramos en el pequeño pueblo de Skjolden. El pueblo no tiene nada en especial pero hay un precioso mirador sobre el fiordo, Sengjaberget. Para llegar a él hay que hacer una pequeña ruta  cuesta arriba, hasta el mirador que se encuentra en una especie de terraza rocosa. La vista es muy bonita y el mirador muy accesible. Desde allí recorrimos en coche la carretera turística de Sognefjellet. Es una carretera de montaña preciosa. Nuestra primera parada fue Nedre Oscarshaug, un mirador maravilloso con una escultura moderna y fabulosas vistas sobre el valle que vamos dejando atrás en nuestro ascenso por las montañas. De hecho esta carretera pasa por el puerto de montaña a más altitud de Noruega y el paisaje es digo de ver. Poco después paramos en el área de Mefjellet,  en el centro de la meseta donde hay un mirador para disfrutar de la vista del glaciar Fanaråken y todas las fabulosas montañas de la zona. Una escultura en forma de cubo hueco es realmente fotogénica y añade mucho encanto a la belleza natural del lugar.

Carretera turística de Sognefjellet, Noruega, fiordos
                                                                                                           Carretera turística de Sognefjellet

Seguimos disfrutando del fabuloso paisaje de montaña, con la nieve, los lagos…. Y pasamos por Sognefjellshytta Lodge que se encuentra donde la carretera turística alcanza su punto más alto. Más adelante paramos en Vegaskjelet, otro mirador precioso con una plataforma en voladizo sobre los arboles junto a la carretera. Seguimos disfrutando del maravilloso paisaje por toda la carretera y haciendo paradas aquí y allá para sacar fotos. Finalmente llegamos a Lom, un pequeño pueblo donde nos alojamos esa noche.

DÍA 2:

Seguimos el viaje visitando otro de los brazos del enorme glaciar del parque de Jostedalsbreen: Briksdalsbreen. Es una espectacular lengua glaciar, situada en el extremo del hermoso valle de Oldevatnet. Este es uno de los lugares más populares en el Parque Nacional de Jostedalsbreeen. Desde la pequeña localidad de Olden, una carretera turística nos lleva a lo largo Oldedalen hasta llegar a la lengua glaciar. Tras dejar el coche hicimos un sencillo recorrido de 5 kilómetros ida y vuelta a pie hasta el glaciar Briksdal. El camino pasa por una impresionante cascada en ruta hacia el lago por debajo del glaciar. Esta cascada, Kleivafossen, está alrededor de la mitad de camino en el sendero hacia el glaciar. Se trata de una magnífica cascada en un entorno muy pintoresco. Kleivafossen es la cascada que vemos con frecuencia en numerosos folletos turísticos que muestran un coche de caballos cruzando un puente con la cascada detrás. De hecho el recorrido al glaciar se puede hacer en un carro de caballos, como atracción turística. Llegamos hasta el glaciar y disfrutamos de su imponente vista. A la vuelta nos desviamos para hacer parte de la ruta al Kattanakken. Sólo llegamos hasta el mirador de Sauskårholten, que ya es un buen trecho, pero la vista desde allí del glaciar que acabábamos de visitar es maravillosa. La ruta completa al Kattanakken se puede ver aquí.

Cascada de Kleivafossen, Noruega, fiordos
                                                                                                                          Cascada de Kleivafossen

Y tras la fabulosa excursión nos fuimos en coche a disfrutar de otra zona del parque nacional: el glaciar Brenndalsbreen, situado en un valle lateral contiguo a Brikdalsbreen. Para llegar al hielo hicimos una caminata fácil subiendo a lo largo del valle. Los picos de los alrededores son preciosos y se  tiene una magnífica vista desde un mirador increíble después de una media hora de ascenso, cuando  se llega a un claro donde se ven las lenguas glaciales de Briksdalsbreen y Breendalsbreen y el Valle de Oldedalen. Seguimos caminando por el bosque  y luego salimos al río donde hay enormes rocas, además de una cascada. A continuación, caminamos hasta el borde del glaciar a través de una serie de escaleras de madera.

Brenndalsbreen, Noruega, fiordos
                                                                                                                                         Brenndalsbreen

Y tras las caminatas de la mañana nos fuimos a hacer una actividad más relajada. Subimos en teleférico desde Loen para hacer una bonita ruta  que pasa por la cima de monte Skredfjellet. Un recorrido sencillo y con unas vistas fabulosas ya que el teleférico se encargó de hacer todo el trabajo duro y nosotros solo tuvimos que disfrutar, tal y como comentamos aquí. Fue una excursión preciosa y otro gran paseo que añadimos  a este día de caminatas. Y es que la mejor forma de conocer los  fiordos, de subir a sus montes, y disfrutar de sus miradores, es caminando.

Lodalen, Noruega, fiordos
                                                                                                                                                       Lodalen​​​

Para terminar este completo día nos fuimos al valle de Lodal. La hermosa naturaleza salvaje de este precioso valle es impresionante, con el precioso lago verde y las abruptas montañas que lo rodean. Conducir por la carretera hacia el final del valle merece mucho la pena. El Lago Lovatn es de un color verde impresionante. Además rodeado de altas cumbres es una estampa sin igual. Desde la carretera se obtiene vistas tremendamente bonitas. En el lago vimos la cascada de Utigardsfossen,  de unos 200 metros de alto. Al final del espectacular valle, donde paramos varias veces, llegamos al brazo del glaciar de más fácil acceso: Kjenndalsbreen. Es un paseo realmente corto pero merece la pena para poner la guinda final a la espectacular carretera que recorre el valle. Y como ya no daba tiempo para más decidimos acercarnos  a un valle cercano y vecino para ver otro brazo más – este más modesto – del glaciar. Se trata de Bødalsbreen. Seguimos otra estrecha carretera – aunque no nos encontramos con nadie – y llegamos hasta una meseta donde aparcamos el coche y desde donde hay preciosas vistas  sobre el valle. Además hay una cascada, la de Hundrefossen, bastante bonita aunque no demasiado grande. A partir de ahí dimos un sencillo paseo hasta Bødalsbreen con su bonito lago glaciar. Un gran colofón para un día muy intenso por el fabuloso parque nacional de Jostedalsbreen.

DÍA 3:

Comenzamos el día con una fantástica ruta de senderismo: Kyrkjenibba. Se trata de un gran paseo con magníficas vistas del río y los pintorescos  lagos en las cercanías de Stryn. Para comenzar el camino aparcamos a unos 2 Km, al noroeste de Stryn por la carretera de Setrevegen. Desde el aparcamiento, se sigue el camino forestal que serpentea por la empinada ladera. El camino continúa por una cresta y sigue la pendiente suave al lado de la garganta del río hasta la granja de la montaña Skorsætra. Tras una subida relativamente pronunciada llegamos hasta la cumbre en sí. Las vistas son espectaculares con las montañas y los lagos verdosos, así como el río que zigzaguea en pintorescos meandros. Durante la bajada disfrutamos de la vista del río Stryneelva más en detalle. No es una caminata dura y en algo menos de tres horas ya habíamos regresado al coche.

Carretera turística Gamle Strynefjellsveg, Noruega, fiordos
                                                                                          Carretera turística de Gamle Strynefjellsveg

Dejamos el parque y nos fuimos hacia Hjelle, por unos parajes realmente fantásticos. Y allí tomamos otra de las rutas turísticas noruegas, la Gamle Strynefjellsveg. Según avanzamos por la ruta entre las fabulosas montañas pasamos por varias cascadas, perfectamente habilitadas para visitarlas desde las propias paradas de la carretera. Paramos a ver las de Øvstefoss y Buldrefossen. La sucesión de espectaculares paisajes montañosos es deslumbrante y paramos muchas veces a disfrutar del entorno y dar pequeños paseos. Según llegas a la parte superior empiezan a sucederse lagos a cada cual más bonito entre las montañas que en pleno verano conservan importantes neveros. La carretera es estrecha – hay una carretera nueva que sigue otra ruta hacia la zona del fiordo de Geiranger – pero merece muchísimo la pena recorrerla. Finalmente la carretera desciende hasta Grotli, un hotel en medio de la nada más absoluta.

Vistas desde Dalsnibba, Noruega, fiordo
                                                                                                                             Vistas desde Dalsnibba

Y desde allí nos dirigimos a uno delos fiordos más turísticos y conocidos de Noruega, el de Geiranger. La carretera discurre por un preciosa zona de lagos y montañas. Paramos en el precioso lago de Djupvatnet. Y enseguida llegamos a Dalsnibba, un mirador privilegiado sobre el fiordo de Geiranger. Dalsnibba es una montaña situada en el extremo del valle Geiranger, a unos 21 kilómetros al sur de la aldea de Geiranger y el fiordo. Para subir al mirador tomamos una carretera de peaje bastante precaria y de tierra. Desde arriba se disfruta de una vista inolvidable hacia las montañas cubiertas de nieve, y el Área Patrimonio de la Humanidad del fiordo. El fantástico paisaje incluye fiordos, picos y altos terrenos de montaña. El fiordo se ve lejano pero la vista es realmente impresionante, ya que vemos todo el descenso de la carretera por el valle hasta el nivel del mar.

Tras bajar de la montaña iniciamos el descenso por la carretera  pasando por diferentes cascadas que caen sobre las laderas de las montañas. Nuestra siguiente parada fue  el mirador de Flydalsjuvet, el más conocido, y que se encuentra a un par de kilómetros al sur de Geiranger. Muchas postales y fotos del fiordo se toman desde este increíble mirador, donde hay una roca parecida a la de Trolltunga que produce un efecto espectacular en las fotos, aunque en realidad no es tan dramática ya que hay un prado justo debajo. Sin embargo este no sale en  las fotos y parece que la roca está suspendida en el vacío. La vista del fiordo es maravillosa, mucho más cercana que la de Dalsnibba. Paramos después en Geiranger Fjord Centre que ofrece una visión de la historia, la gente y el paisaje natural fabuloso de la zona de Geiranger. Está ubicado aproximadamente a un kilómetro del centro de Geiranger. Seguimos en coche hasta el camping de Homlong en la ribera sur del fiordo. Desde aquí hay una bonita vista desde otra perspectiva del fiordo.

Mirador de Flydalsjuvet, Noruega, Geiranger, fiordos
                                                                                                                            Mirador de Flydalsjuvet

Para disfrutar de otra preciosa vista nos fuimos hasta la granja Westeras ( a cuatro kilómetros del centro de Geiranger). Un paseo de una hora nos llevó a la cascada de Storseterfossen, donde pudimos pasar por detrás de la cascada de agua. Una caminata fácil nos llevó también desde aquí a un gran mirador sobre el fiordo desde otra perspectiva diferente. Esta es una zona donde hay muchas  más opciones de senderismo pero no teníamos tiempo para rutas más largas así que nos conformamos con explorar estos miradores  en torno al fiordo. Tras la caminata bajamos al pueblo y estuvimos paseando por allí informándonos de los horarios de los cruceros por el fiordo, que sería nuestro primer objetivo al día siguiente.

DÍA 4:

Lo primero que hicimos este día fue hacer un crucero por el fiordo para disfrutar de su majestuosidad y especialmente de sus conocidas y fotogénicas cascadas como las famosísimas Brudesløret (el Velo de novia) y De syv søstrene (las Siete Hermanas). De todas la opciones que hay elegimos una que nos permitió además hacer una pequeña ruta de senderismo a la granja de montaña abandonada de Skageflå. El barco hace una parada en el fiordo al pie de la escarpada montaña donde hay un camino muy vertical que conduce hasta la pintoresca granja, en realidad un conjunto de cabañas espectacularmente fotogénicas con las Siete Hermanas y el fiordo de fondo. Tras la visita al enclave regresamos al muelle donde  nos recogió el barco y volvimos  al pueblo. Es un crucero imprescindible desde mi punto de vista.

Cascada de las Siete Hermanas, Geiranger, Noruega, fiordos
                                                                                                               Cascada de las Siete Hermanas

Dejamos Geiranger y lo hicimos por la carretera panorámica de Ørnevegen (la Ruta de Águila) que sube por la ladera de la montaña desde Geiranger hacia Eidsdal. La carretera gira a través de 11 curvas cerradas desde el fiordo al punto más alto a 620 metros sobre el nivel del mar. Allí hay un fabuloso mirador habilitado  para observar el fiordo. El mirador está construido de manera espectacular sobre un voladizo como muchos de los miradores que nos encontramos. Y desde esta zona hicimos una caminata hasta la montaña de Geitfonnegga. Es una caminata dura que nos llevó algo más de cuatro horas de ida y vuelta y asciende hasta la montaña de unos 1500 metros de altitud. El camino al principio pasa por una zona de granjas y prados hasta que llegamos a la zona en la que se empieza a subir por la ladera de manera constante. Las vistas comienzan a abrirse según subimos y son realmente espectaculares. Tras la subida desde la cima se contempla un panorama maravilloso. Se ve el fiordo  en la zona donde se curva y se pueden ver los dos ramales justo bajo nuestros pies. Una de las vistas más bonitas que disfrutamos del fiordo. Costó un buen esfuerzo el ascenso pero mereció muchísimo la pena.  Tras disfrutar del panorama deshicimos el camino hasta el coche y seguimos nuestro  viaje.

Vista desde Geitfonnegga, Noruega, Geiranger, fiordos
                                                                                                                        Vista desde Geitfonnegga

Antes de tomar el ferry para salvar el Storfjorden – un brazo del fiordo contiguo  al de Geiranger – nos desviamos a Herdalssetra, un idílico valle rodeado de un paisaje precioso de montañas y verdes prados. Allí suele haber excursiones a una granja de quesos pero nosotros simplemente fuimos a disfrutar del paisaje, y de un conjunto de pequeñas cabañas con césped en su tejado, que realmente forman otra de las estampas maravillosas que habíamos visto este día. Dimos un paseo por el precioso valle y paramos en diferentes lugares para sacarnos fotografías. Y tras este desvío  cruzamos el fiordo con el ferry y seguimos el viaje.

Valle de Herdalssetra, Noruega, fiordos
                                                                                                                                 Valle de Herdalssetra

Y para terminar otro día muy completo subimos a otra montaña de la zona: Mefjellet. Se encuentra por encima de Fjøra y la ventaja que tiene es que es una montaña muy accesible gracias a la carretera hasta Nysætra que te deja a una buena altitud y sólo a poco más de 1 kilómetro de la cumbre. A lo largo de la carretera además  hay una magnífica vista de nuevo hacia los fiordos (Tafjord y Norddalsfjord). La cumbre ofrece una gran vista hacia los picos al oeste de Valldalen y las montañas al otro lado Norddalsfjorden. Nos llevó unas dos horas y media la ida y vuelta con las consiguientes paradas para sacar fotografías. Cuando llegamos al coche era ya bien tarde pero la ventaja de Noruega en verano es que no oscurece como ya hemos comentado en otras ocasiones. Así que nos fuimos a nuestro alojamiento en el cercano Valldal. Este fue uno de los días que más caminamos en todo el viaje y eso que hubo días que hicimos varias rutas.

DÍA 5:

Nuestro primer objetivo del día fue Roaldshornet, una montaña muy popular, situada al este de Stranda. Aquí subimos en telesilla casi hasta la cima de la montaña para disfrutar de las espectaculares vistas. Dejamos el coche en el área de estacionamiento del Strandafjellet Skisenter y tras el agradable viaje en telesilla desde la parte superior seguimos el camino a través de terreno rocoso hasta la cumbre. La cumbre del  Roaldshornet está marcada por un gran montículo de piedras. Disfrutamos de las fabulosas vistas sobre el fiordo un rato y después volvimos al telesilla para seguir nuestro camino.

Vistas desde Skopphornet, Noruega, fiordos
                                                                                                                        Vistas desde Skopphornet

Nos dirigimos después hacia la cercana zona montañosa del oeste para hacer otra ruta de senderismo. Subimos al Skopphornet, un fabuloso mirador sobre la zona más exterior de los fiordos en torno a la región de Alesund. Skopphornet es una montaña enorme con una cumbre con aspecto de mesa, en realidad una pequeña meseta. Es una montaña rodeada por varios fiordos por lo que la vista es espectacular.  Para llegar al inicio de la ruta tuvimos que pagar una tarifa en una estación no vigilada de peaje y subimos hasta el último aparcamiento para ganar la máxima altitud posible en coche. El camino forestal al principio es muy sencillo hacia las cabañas de Megardsstøylen. Después tras un ascenso por la roca se llega a la meseta de la cumbre. Para disfrutar de las vistas hay que moverse por dicha meseta porque es bastante amplia y no hay un punto desde el que tengamos vistas en todas las direcciones. La vista hacia el norte y el oeste con todos los fiordos, islotes y montañas es la más bonita. La ida y vuelta nos llevó unas 3 horas y media.

Montaña de Saksa, Noruega , fiordos
                                                                                                                                    Vistas desde Saksa

Cogimos de nuevo el coche y nos dirigimos a hacer otra ruta, esta vez por una montaña no muy lejana, pero para llegar en coche hay que dar una cierta vuelta. Se trata de la montaña de Saksa que se encuentra en Hjørundfjorden y ofrece una gran vista del fiordo y las montañas que lo rodean. Dejamos el coche cerca del camping de Urke. El sendero está muy bien arreglado – dicen que por sherpas – y se han añadido escalones en los tramos más complicados. Al poco de iniciar el sendero se llega a un mirador muy bonito con vistas preciosas sobre Saksa. Nosotros llegamos hasta el pico sur, desde donde las vistas son espectaculares. Hay otra  cima algo más alta pero que no debe ofrecer mejores vistas y además el camino no nos pareció sencillo por lo que lo dejamos aquí. Esta excursión ya nos llevó más de cuatro horas por lo que nos pareció suficiente para el día que llevábamos. 

Tras la ruta visitamos el fiordo de Hjørundfjord que alberga una multitud de  glaciares alpinos, granjas y pequeños pueblos como Sæbø, Trandal, Øye y Standal. El fiordo corta el paisaje en dos, y está flanqueado a ambos lados por paredes irregulares de acantilados verticales. Las montañas aumentan en altura, a lo largo del fiordo. Es un paisaje espectacular por lo pintoresco de las montañas. Volvimos por el valle de Norangsdalen , que es uno de los valles más estrechos en Noruega, y muy rico en paisajes preciosos. Ya habíamos pasado de camino al Saksa pero no habíamos parado para disfrutar de los paisajes. En el Lago Jelskred, en el fondo del valle, por debajo de las aguas del lago, todavía se pueden ver restos de la antigua carretera, y los cimientos de las antiguas casas de campo. De vuelta hacia Stranda paramos en un fabuloso mirador frente a la entrada del fiordo de Geiranger. La carretera circula aquí a una cierta altura y la misma vista desde la carretera es espectacular.

Garganta de Gudbrandsjuvet, Noruega, fiordos
                                                                                                                  Garganta de Gudbrandsjuvet

Y tras visitar esta maravillosa zona montañosa entre algunos delos fiordos más espectaculares iniciamos la ruta hacia el norte. Paramos en Gudbrandsjuvet, un barranco muy estrecho a través del cual fluye el río Valldøla. El barranco es de fácil acceso desde la carretera principal a través de un sistema de preciosas plataformas que hacen de miradores. Las aguas han formado un complejo de agujeros profundos y formaciones pintorescas. La principal plataforma de observación tiene la forma de una guirnalda sobre el terreno, y conduce a la cafetería Gudbrandsjuvet que se encuentra en el borde del río. Dimos un paseo por la zona y cenamos. Esta noche nos alojamos en las cercanías.

DÍA 6:

Con el nuevo día seguimos hacia el norte recorriendo la preciosa carreta 63 con un fabuloso paisaje de montaña. Y así llegamos a otra de las grandes atracciones de la zona: Trollstigvegen. La carretera de “la escalera de los trolls” es un paso de montaña en espiral con once curvas cerradas en la carretera. El punto más alto de la carretera es Alnesreset (850 m), a donde llegamos justo antes de iniciar el descenso. Desde una cafetería, un sendero y varios tramos de escaleras conducen a los miradores. La plataforma de observación más grande sobresale sobre una cornisa que flota a 200 metros sobre la carretera. La vista de toda la carretera en zigzag cayendo por el valle es preciosa. Tras las vistas comenzamos el descenso. A mitad de la carretera hay un puente restaurado, justo debajo de la caída de agua de la gran cascada de Stigfossen, un espectáculo impresionante. La carretera está además rodeada por muchas montañas que forman un paisaje espectacular. Al noreste se encuentra el famoso Trolltindene, una formación montañosa con Trollklørne (las garras de Troll) y la parte posterior de la pared de Troll.

Trollstigvegen, Noruegas, fiordos
                                                                                                                                             Trollstigvegen

Llegamos a Andalsnes e hicimos una de las excursiones más memorables de todo el viaje: la ruta por la cresta Romsdalseggen que se encuentra en el centro de la zona de montaña más impresionante de Noruega. Arriba en la cordillera hay fantásticas vistas sobre las montañas de Romsdal, con la pared de Trollveggen, como uno de los picos más característicos. Y la vista más espectacular es hacia abajo, donde el río Rauma serpentea a través del valle. La caminata se inicia en el valle de Vengedalen, desde el parking de estacionamiento. Hay un servicio de autobús desde Andalsnes que nos llevó al punto de partida. El camino de regreso hacia Åndalsnes donde habíamos dejado el coche discurre sobre la cresta hacia la Montaña Mjølvafjellet. Hay una sección corta asegurada con cadenas, pero que  se salva fácilmente. Tras disfrutar durante gran parte del camino de unas maravillosas vistas del valle comenzamos a descender hacia Andalsnes. Durante el descenso pasamos por un espectacular mirador, el de Rampestreken. Es una plataforma suspendida en el vacío y con la población de Andalsnes bajo tus pies así como un meandro espectacular del río bajo  las montañas.. En conjunto podemos decir que esta fue una de las rutas más completas y más rica en vistas de todo el viaje. Y es que en esta parte de Noruega las montañas son más abruptas y espectaculares que en la zona sur.

Vistas desde la cresta de Romdalseggen, Noruega, fiordos
                                                                                               Vistas desde la cresta de Romdalseggen

Y tras recoger el coche en Andalsnes, un pequeño pueblo en una ubicación fantástica, nos dirigimos   de nuevo al valle donde habíamos comenzado la espectacular caminata y es que nos habían dicho que pasando el lago de Venjesdalsvatnet, había otro fabuloso mirador sobre la zona y además era muy accesible: Litlefjellet. Desde el aparcamiento un camino empinado nos lleva al mirador en unos 20 minutos. Los pequeños estanques en la parte superior nos recompensan con una vista impresionante. Trollveggen está frente a nosotros, y varios pináculos rocosos muy pintorescos completan el paisaje. La vista es similar a la de Romsdalseggen, pero más lejana, unos Km más hacia el interior. Así que si estás por esta zona y no te apetece o no tienes tiempo de hacer la ruta de la cresta que hemos comentado, este mirador puede ser un buen sustitutivo para disfrutar de la belleza de esta fabulosa parte de Noruega.

Para finalizar este día tan intenso nos fuimos por carretera bordeando el fiordo por su lado norte hasta la península de Torvikeidet. Desde allí hay una preciosa vista del fiordo de Romsdal ya que estamos justo de frente a las montañas por las que habíamos  estado caminando en la primera parte del día. Tras dar un tranquilo paseo y disfrutar del panorama regresamos al pueblo de Andalsnes, nuestro alojamiento para esta noche. El pueblo en sí no tiene nada pero si hay bonitas vistas de las montañas de los alrededores.

 DÍA 7:

Comenzamos el día visitando la cascada de Mardalsfossen que cae casi unos 300 metros sobre el lago de Eikesdalsvatnet . Para llegar a la espectacular cascada tuvimos que hacer una caminata hasta la cascada de unos 45 minutos. Hay un gran aparcamiento en Mardalen. Llegamos justo hasta la misma caída de agua, y allí se ven los dos fabulosos tramos de la cascada con una repisa intermedia. Es una pena que no se puede subir a la parte superior desde aquí. Para llegar arriba es necesario hacer un enorme rodeo por carretera para llegar hasta el lago Mardalstjønna a lo largo de una carretera de montaña. No lo hicimos por falta de tiempo.

Cascada de Mardalsfossen, Noruega, fiordos
                                                                                                                      Cascada de Mardalsfossen

Nuestro siguiente objetivo fue la carretera Aursjøvegen un poco más adelante en el precioso valle que recorríamos en coche. La carretera es una de las más espectaculares del país. Es una carretera de pago y es de tierra pero merece muchísimo l apena porque pasa por algunos parajes salvajes y fabulosos. Según nos desviamos por ella comenzamos a subir por las paredes de las montañas del valle y ganamos altura sin parar. Al poco de alcanzar la parte superior de la montaña nos encontramos el mirador natural de Aurstaupet, otro de esos lugares que te dejan sin palabras, pues desde allí vemos todo el valle por el que hemos circulado desde un saliente rocoso con una caída vertical realmente vertiginosa. La carretera – que en total recorre unos 55 Km – avanza por la meseta superior junto al tajo del valle. El paisaje es completamente salvaje y desolado pero realmente hermoso. Se pasa después por el lago represado de Aursjøen. Aquí la carretera gira al norte pasando por diferentes lagos. Fuimos parando en diferentes parajes y desde un camino secundario vimos una fabulosa vista aérea del lago de Hallarvatnet tras caminar por una pista de tierra. Y siguiendo esta pista llegamos a un mirador fabuloso hacia el valle al norte que acabará desembocando en Sunndalsora. La pista sigue hacia el norte pero tras llegar a este punto retrocedimos y bajamos de nuevo a la carretera de montaña. Al poco la carretera comienza a descender hacia el valle, realmente angosto y pintoresco. La carretera finalmente llega a Sunndalsora.  Un recorrido fabuloso e imprescindible para conocer la naturaleza más salvaje de Noruega.

Mirador de Aurstaupet, Noruega, Fiordos
                                                                                                                              Mirador de Aurstaupet

Y ya dejando la carretera nos fuimos hasta Amotan para visitar un valle con varias cascadas que en su conjunto forman uno delos paisajes  más completos de cascadas que vimos en el viaje. Y es que aquí las montañas de Sunndal se levantan hacia Dovre, con tres caídas de agua cayendo por las laderas en el mismo barranco. Un camino nos llevó hacia abajo por el barranco, pero también pudimos disfrutar del paisaje desde la carretera que conduce al refugio turístico de Vangshaugen. Dos de las tres cascadas principales se encuentran tras recorrer un sendero bastante corto. La tercera, probablemente más pintoresca, requiere una caminata más larga de varios kilómetros hacia el interior del valle. Acantilados de montaña escarpados, crestas de morrenas y terrazas crean un sistema de ríos en forma de abanico en el que siete ríos convergen. Tres de los ríos forman la majestuosa cascada de Åmotan. Es otro enclave natural fabuloso, uno más de los muchos que disfrutamos en el viaje.

Cascada en el valle de Amotan, Noruega, fiordos
                                                                                                                 Cascada en el valle de Amotan

Retrocedimos de nuevo hasta Sunndalsora y nada más dejar el pueblo pasamos por la enorme cascada de Vinnufossen, que es la cascada más alta de Europa aunque su apariencia engaña mucho porque se desploma por la montaña en cuatro saltos de agua lo que hace que no sea tan espectacular como  otras. Esta cascada está junto a la carretera y es bastante fácil de ver aunque no hay ninguna ruta ni camino habilitado para poder acercarnos. Seguimos en coche hasta el precioso valle de Innerdalen. Dicen que Innerdalen es el más hermoso valle de la montaña de Noruega. Conduciendo por la carretera RV 70 llegamos a la base del valle en Nedal. Desde el aparcamiento paseamos durante una hora a lo largo de los cuatro kilómetros hasta el corazón del valle, que no es accesible en coche. El paisaje que nos rodea a cada paso es precioso. Es un paseo de lo más agradable. El valle se asemeja a una catedral, dominado por el Dalatårnet, que se eleva sobre el valle como una aguja natural. Un lago cristalino brilla en el fondo del valle y arroyos y pequeños ríos conectan en cascada los glaciares superiores con el lago. Una red de senderos marcados llevan hacia las montañas .La verdad es que no teníamos claro qué ruta elegir para terminar el día, y nos decantamos por el de Bjøråskardet desde donde se tienen unas vistas realmente impresionantes. Se parte desde el aparcamiento donde iniciamos el recorrido hasta el fondo del valle y a medida que fuimos ascendiendo las vistas hacia el precioso valle se van abriendo con lagos centelleantes y prados verdes. Fue un paseo espectacular para cerrar el día.

DÍA 8:

Empezamos el día visitando una ciudad: Kristiansund. Es una ciudad muy pequeña,  limpia y abierta que rodea un puerto natural. Kristiansund se erige sobre cuatro islas unidas entre sí por puentes. Al abrigo de estas islas, encontramos el mejor puerto natural de Noruega. Gamlebyen es el casco antiguo de la ciudad y está en el islote de Innlandet. Hay algún edificio interesante en la orilla del mar, pero en general no hay demasiado de interés, nada que ver con Bergen por ejemplo. Desde otro de los islotes, en Varden hay un fabuloso mirador que tiene una vista panorámica de 360 ° sobre toda la zona, con la propia ciudad y las fabulosas vistas de los fiordos y montañas que rodean las islas.

Tras visitar rápidamente la ciudad – la verdad es que en Noruega las ciudades no merecen demasiado la pena – subimos a la modesta cima de Freikollen,  la montaña más alta del entorno de Kristiansund. Desde aquí disfrutamos de la vista de Kristiansund y el océano, mientras que en el otro lado hay una gran vista de los fiordos y las montañas. La vista de la pequeña ciudad es algo muy distinto de lo que acostumbrábamos en nuestras subidas a otros montes donde sólo se veía naturaleza en todas direcciones.

Vista desde Freikollen, Noruega, fiordos
                                                                                                                               Vista desde Freikollen

Dejamos la zona de Kristiansund y nos dirigimos hacia la carretera del Atlántico por un fabuloso paisaje de  costa y nuestra primera parada fue el barco-taxi hasta la isla de Haholmen. La isla es muy pequeña, pero muy pintoresca. El principal atractivo de la isla es el pequeño pueblo de pescadores donde nos deja el barco. Se trata de un pueblo de pescadores tradicional del siglo 18 con sus muelles originales, chozas y hasta su panadería. La parte que da al mar de esta isla da directamente al océano y a los canales de navegación. Por el lado que da hacia la tierra hay un puerto natural protegido con una treintena de preciosos edificios. Las casitas rojas de madera son realmente idílicas. Dimos un paseo por el pequeño pueblo y por los alrededores desde donde hay preciosas vistas de las montañas en el continente.

Carretera del Atlántico, Noruega, fiordos
                                                                                                                              Carretera del Atlántico

Volvimos en barco y comenzamos a recorrer la carretera del Atlántico, la Atlanterhavsveien, una verdadera obra de ingeniería que une un reguero de pequeños islotes a través de diferentes puentes y crean una vista maravillosa. Hay cuatro lugares de descanso y miradores además de otros lugares donde se pueden hacer paradas y disfrutar de las vistas. De hecho desde Geitoya, donde tomamos el barco a Haholmen, hay preciosas vistas desde un montículo cercano. Poco después paramos en una de las áreas señalizadas, la del Eldhusøya, donde hay un recorrido habilitado a lo largo del contorno de un islote que ofrece maravillosas vistas de los puentes del recorrido y de los primeros islotes. Aquí hay incluso una pequeña cafetería con una terraza habilitada para disfrutar  del lugar. De hecho ya hay desde aquí una vista interesante del  puente más espectacular del recorrido, el puente de Storseisundet. El puente tiene una curva dramática y hermosa y es la imagen de la carretera que suele aparecer en los folletos. Seguimos por la carretera y paramos en otro de os islotes, Skipsholmen, donde hay vistas a más islas desde un promontorio de fácil acceso. En otro de los islotes se puede apreciar una escultura muy curiosa, con unos fragmentos de columna partidos y esparcidos a lo largo de la costa. Straumsholmen es otra de las paradas que nos permitió caminar por los islotes y disfrutar de más islas. Tras dejar el reguero de islotes seguimos avanzando por la costa y pasamos por la bonita playa de  Farstadsanden. La vista del arenal con la montaña de forma característica en sus cercanías es preciosa. Y siguiendo por la carretera paramos en Storholmen, un precioso puerto natural con las típicas casitas de madera rojas. Más adelante y siguiendo por un precioso paisaje llegamos  al mirador de Askevågen, en otro bonito puerto natural de la zona. Y ya concluyendo la impresionante ruta costera, llegando a Bud, uno delos pueblos más bonitos de la zona, paramos en el mirador de Kjeksa, una zona muy abierta con vistas hacia la costa rocosa.

Casas en Bud, Noruega, fiordos
                                                                                                                                             Casas en Bud

Y al final de la carretera acabamos en Bud. Bud sigue siendo un pueblo de pescadores activo y encantador, con un pintoresco conjunto de casas típicas en Noruega. En la parte superior del pueblo hay un fuerte costero alemán construido durante los años de guerra, restaurado hoy como un museo memorial de guerra. Se pueden ver varios bunkers y elementos que quedaron de  la guerra. El fuerte de Ergan también tiene unas excepcionales vistas sobre el pueblo de pescadores. De hecho a lo largo del tramo costero desde Kristiansund también habíamos visto varios restos de la guerra perfectamente señalizados. Paseamos por el pueblo y vimos varios conjuntos de preciosas casas de pescadores a lo largo dela accidentada costa. Es un pueblo con mucho encanto y el más bonito sin duda de los que vimos en nuestro viaje. También dimos un paseo por la costa por la zona de Kyststien. Tras atravesar una zona de pinos llegamos a la costa después de unos 10-15 minutos y luego fuimos bordeando la misma durante la mayor parte del recorrido. Para volver atravesamos el pueblo. A lo largo del camino hay muchos lugares para parar y disfrutar de la vista y la serenidad. Es un paseo relajante en un entorno encantador. Y allí mismo en Bud cenamos y nos alojamos esa noche.

DÍA 9:

Madrugamos y antes de dejar Bud pasamos en barco  a la cercana isla de Bjørnsund, que es una isla maravillosa con un ambiente idílico. Las casas de colores se aferran a las islas e islotes que forman la pequeña isla. Dimos un paseo, caminamos hasta el faro, vimos  el oso polar en memoria de la gente perdida en el mar, y paseamos sobre las construcciones del rompeolas de hormigón que protegen el pequeño puerto. Hacia el oeste se ven las montañas de la Noruega continental. La isla es un remanso de paz y además se recorre en muy poco tiempo. Es un lugar maravilloso donde relajarse, desconectar y pasar unos días…. Pero no teníamos tanto tiempo así que tomamos de nuevo el barco hacia Bud y seguimos el itinerario previsto.

Isla de Bjørnsund, Noruega, fiordos
                                                                                                                                      Isla de Bjørnsund

Tras la visita a la isla nos dispusimos a subir al Rørsethornet, un pico con preciosas vistas sobre la costa. Un poco al oeste de la ciudad de Molde hay una pequeña isla llamada Otrøya. Para llegar a ella tuvimos que tomar un ferry en Mordalsvågen y seguimos la carretera hasta el área de estacionamiento de la excursión que es una de las más renombradas de la zona. Rørsethornet es uno de los picos más prominentes de esta isla y la caminata hasta la cima a lo largo de la cresta es espectacular. Además hay más de 2000 escalones que los sherpas nepalíes han excavado para hacer más sencilla la subida hacia la cima. El sendero está perfectamente marcado – algo raro en Noruega  pero es que esta excursión está muy publicitada – y nos lleva a lo largo de la cresta hasta Rørsethornet. Hay una subida empinada hasta el primer pico donde terminan las escaleras. La altitud de la montaña no es muy elevada pero al estar en una isla en la costa las vistas son espectaculares sobre toda la colección de islotes que nos rodean y las montañas hacia el interior. La parte desde la primera montaña hasta la cima es algo más estrecha pero como caminamos a lo largo de la cresta las vistas son espectaculares en cualquier momento. La ida y vuelta nos llevó un poco más de tres horas.

Rørsethornet, Noruega, fiordos
                                                                                                                         Vista desde Rørsethornet

Bajamos del pico y seguimos explorando la costa de la isla y su vecina, la isla de Midoya. No es fácil descubrirla porque no hay accesos muy bien habilitados pero de vez en cuando encontrábamos alguna pista que nos llevaba a pequeñas calas y cabos con preciosas vistas y donde por supuesto estábamos completamente solos.  Tras recorrer la isla con nuestras paradas habituales para sacar fabulosas fotos volvimos con el ferry de nuevo a la parte continental y nos dirigimos a Molde. La ciudad está situada en la orilla norte del Romsdalsfjord. Lo primero que hicimos fue subir al mirador de  Varden en coche. Desde aquí hay una buena vista de la ciudad y el fiordo con el archipiélago Molde. Desde aquí se ven también 222 picos parcialmente cubiertos de nieve ubicados al sur. Una vez en la ciudad donde nos alojamos esta noche dimos un pequeño paseo. La calle Bygata es de lo más interesante y muestra típicas casas tradicionales. La verdad es que no hay mucho que ver en la ciudad pero un paseo relajado a orillas del fiordo nos sentó muy bien antes de retirarnos al hotel.

Vista de Molde desde el mirador de Varden, Noruega, fiordos
                                                                                           Vista de Molde desde el mirador de Varden

DÍA 10:

Comenzamos el  día visitando la isla de Ona, con sus desnudos paisajes rocosos y su pintoresco faro, que sigue siendo el hogar de una comunidad pesquera activa en alta mar. La pequeña isla de Ona y la isla más grande de Husøy están separadas por un amplio canal de 15 metros de poca profundidad. Las dos islas se denominan colectivamente como Ona. Es una excursión muy popular desde Molde. El punto de partida del ferry para Ona está en Småge. A partir de aquí, hicimos un viaje magnífico en ferry, que se detiene en tres islas en el camino y finalmente atraca en los muelles en Ona. La vista de la isla con su puñado de casas decolores desde el ferry es impresionante. La isla es muy pequeña por lo que se puede caminar alrededor de ella en un par de horas. El histórico pueblo de Ona cubre la mayor parte de la pequeña isla. Esta comunidad pequeña tiene una cafetería, varios lugares para alojarse y varios talleres de cerámica. En el acantilado Onakalven, el punto más alto de Ona, está el faro de Ona, con vistas al puerto y las pocas casas de madera agrupadas en esta pequeña isla. El faro está pintado de rojo, y tiene 15 metros de altura. Subimos al faro, desde donde disfrutamos de una maravillosa vista del océano y del continente. Un pequeño puente conecta Ona a la isla de Husøya. En Husøya nos encontramos con una pequeña capilla con un cementerio y una preciosa playa de arena. Llegamos a su núcleo de población en torno a un pequeño puerto natural. Esta isla, Ona, es delo más auténtico que visitamos en todo el viaje. Es un lugar precioso con mucho encanto. Tras unas horas visitando la bonita isla regresamos a Molde.

Isla y faro de Ona, Noruega, islas, fiordos
                                                                                                                                       Isla y faro de Ona

Desde Molde tomamos un nuevo ferry, esta vez con el coche, y cruzamos el fiordo para después conducir hasta Alesund. La ciudad de Ålesund es conocida por su arquitectura de estilo Art Nouveau. La gran cantidad de torres y la bella ornamentación dan a la ciudad un carácter distintivo, y tras Bergen es probablemente la más bonita de Noruega. Justo antes de entrar  en la ciudad subimos al mirador de Fjellstua para disfrutar de impresionantes vistas de los fiordos y montañas de la zona. Esta es una visita obligada, y es la imagen que se ve de la ciudad por todas partes, en todo tipo de folletos y postales. En la cima de la montaña hay paseos que permiten caminar por los alrededores en un gran entorno natural mientras se disfruta de las vistas de las islas y de las montañas que rodean el lugar. Y es que desde aquí se aprecia perfectamente como Ålesund está construido sobre una hilera de islas que se extienden hacia el Atlántico.

Vista de Alesund desde el mirador, Noruega, fiordos
                                                                                     Vista de Alesund desde el mirador de Fjellstua

Tras bajar del mirador estuvimos recorriendo la ciudad disfrutando de su arquitectura viendo los muchos edificios hermosos y sus ubicaciones junto al mar.  Desde la ciudad hay una hermosa vista de los Alpes de Sunnmøre en el Este. En el norte se encuentra la isla de Ellingsøya, separada de las demás islas por el Ellingsøyfjord. Brosundet separa las dos islas centrales de Aspøy y Nørvøy, unidas por el puente de Hellebroa. La vista de Brosundet es impresionante. Desde Hellebroa caminamos hacia abajo sobre el área de barcos turísticos y más allá hasta Skateflua donde hay algunos restaurantes. Esta es sin duda la parte más bonita de la  ciudad.

Camino del faro de Runde, Noruega, fiordos
                                                                                                                        Camino del faro de Runde

Tras la visita – no lleva mucho tiempo porque la parte interesante es bastante pequeña -  nos dirigimos hasta la isla de Runde más al sur. Para ello primero tuvimos que tomar un ferry a Hareid y después fuimos conduciendo por una serie de islotes conectados por puentes atravesando preciosos paisajes salpicados por pequeños núcleos de casas aquí y allá. Llegamos ya tarde pero como había luz decidimos dar un paseo por la isla. La isla es un refugio de aves muy reconocido de Noruega. Al final el paseo se convirtió en una pequeña ruta hasta el faro de la isla, en el borde noroccidental de la misma y donde junto al faro hay algunas casas pequeñas. Es un lugar precioso. El sendero sube por el acantilado de manera suave mientras se abren vistas espectaculares hacia atrás y hacia los acantilados y las pequeñas bahías que nos  llevan poco a poco en descenso hasta el faro. Desde el faro un camino  con unas escaleras concluye en la punta de la isla. Otro lugar mágico de Noruega y su costa. No nos dio tiempo a más y regresamos al pequeño pueblo de Runde donde nos alojamos esa noche.

DÍA 11:

Antes de dejar Runde aprovechamos para hacer una ruta, en concreto la que lleva hasta Rundebranden. Parte del camino es común al que recorrimos el día anterior pero así pudimos ver el otro lado de la isla y disfrutar de unas vistas maravillosas.  La caminata desde Goksøyr a la cima es sencilla y discurre por caminos bien marcados. Desde la cima, se puede disfrutar de la vista del océano, las islas y las montañas. El paseo no nos llevó mucho tiempo y ya descendiendo por la costa y tomando un ferry en Arvika nos dirigimos hacia Vestkapp.

La primera parada la hicimos en la  base del largo Cabo que se adentra en el océano, en Selja. Concretamente visitamos la Abadía de Selja, un antiguo monasterio benedictino situado en la isla de Selja, a donde pasamos en un barco en un pequeño recorrido de apena 10 minutos. Allí pudimos ver las ruinas de la abadía y la iglesia cuya torre sigue intacta. Es un lugar realmente pintoresco, y es que las ruinas son muy fotogénicas junto a la montaña que domina la pequeña isla y las vistas preciosas de la costa y las islas en todas direcciones.  Tras regresar en el barco seguimos avanzando por el cabo hasta la preciosa playa de Hoddevik, una amplia playa de arena entre las imponentes montañas de la parte más occidental de Noruega. Hoddevik es muy popular entre los surfistas. Las vistas desde la carretera que conduce al valle donde se encuentra la playa son realmente impresionantes. Fue una pena no disponer de tiempo para subir a alguna de las montañas de los alrededores.

Bajada hacia la playa de Hoddevik, Noruega, fiordos
                                                                                                          Bajada hacia la playa de Hoddevik

Pasamos después por Ervik,  con  una playa de arena fina que también es muy conocida por los amantes del surf. La pintoresca capilla de Ervik se encuentra aquí, a escasos metros de la arena, en memoria de los que murieron cuando fue bombardeado un barco en la segunda guerra mundial. Es otra playa fabulosa y otro fabuloso enclave natural. Y así tras la visita a la playa alcanzamos la parte más elevada del cabo a 496 metros sobre el nivel del mar en el extremo noroeste de la península. Esta cima está sobre una meseta rocosa escarpada, casi plana en la parte superior, que cae abruptamente hacia el mar. Las vistas son impresionantes aunque hay que moverse bastante porque al ser la parte superior tan plana no hay vistas desde un solo punto en todas direcciones. Se trata de la montaña de Kjerringa y además lo bueno es que se puede llegar cómodamente en coche hasta la cima y simplemente disfrutar de las vistas. Hay un centro turístico en la parte superior con un kiosko donde venden algunos recuerdos.

Paisaje en la zona de Vestkapp, Noruega, fiordos
                                                                                                                Paisaje en la zona de Vestkapp

Bajando de la montaña y un poco más al este pasamos por Honningsvåg, un entrante del mar rodeado de las altas montañas que acabábamos de dejar y salpicado de pequeñas granjas. Es un lugar maravilloso y desde la parte más exterior, en la  parte oceánica, hay unas vistas fabulosas. Dejamos el cabo esta vez conduciendo por su vertiente norte disfrutando continuamente de los paisajes. Y recorriendo la costa nos dirigimos a Vagsoy, uno de los pueblos pesqueros más grande de Noruega. Está en la isla del mismo nombre, unido al continente por el pintoresco puente de Måløy. Y aunque el pueblo en sí no tiene nada en la isla sí pudimos ver algunas atracciones naturales sobresalientes. La primera de ellas fue la pintoresca roca de Kannestein, uno de los lugares más fotografiados de la costa de Noruega. Se encuentra, a unos 10 kilómetros al oeste del centro de Måløy  y es una roca de 4 a 5 metros de altura, con una base muy estrecha en forma de seta. La playa donde se encuentra no es especialmente bonita pero sólo la roca merece la pena el desvío hasta aquí. En el extremo norte de Vågsøy, visitamos también la playa Refviksanden que tiene una hermosa arena blanca. Volvimos de nuevo a Maloy, el pueblo principal de la isla, por la costa este de la península donde nos alojamos esta noche.

Otra vista desde Vestkapp, Noruega, fiordos
                                                                                                                        Otra vista desde Vestkapp

DÍA 12:

Nuestro último día lo comenzamos subiendo a un fabuloso monte en el municipio de Bremanger. Se trata del Hornelen, el acantilado más alto de Europa. Sus 860 metros espectaculares se elevan abruptamente sobre el fiordo. Para ello primero tomamos un ferry desde Maloy hacia el sur. El sendero que asciende a la montaña  es bastante difícil y empinado, pero ofrece unas vistas fantásticas a lo largo del camino hasta la cima. En la parte superior se puede disfrutar de una vista panorámica impresionante. Hay unas increíbles vistas del variado y pintoresco paisaje de fiordos estrechos y profundos, montañas majestuosas y pequeñas islas en alta mar. La ruta al Hornelen no es sencilla, porque se sube desde el nivel del mar, pero vale la pena el esfuerzo.

Vista desde el acantilado de Hornelen, Noruega, fiordos
                                                                                                    Vista desde el acantilado de Hornelen

Además para disfrutar más de la excursión hicimos una ruta circular subiendo desde Hunskår y luego descendiendo a Berleneset. La duración de la caminata fue de aproximadamente 7 horas y media. En realidad Hornelen tiene dos cimas. La cumbre principal tiene un refugio en la parte superior. La cima norte se encuentra a unos 100 metros de la cumbre. La gran pared del acantilado está por debajo de la cima norte.

A partir de Hunskår, el sendero está señalizado. El sendero hacia arriba hasta los 500 metros sobre el nivel del mar es empinado y pasa por hierba y páramos. Hay una gran vista al Skatestraumen, Rugsund y Måløy. Más arriba se llega a un lago. La última parte es de nuevo pronunciada, pasando por una pequeña colina y luego más pronunciada de nuevo antes de llegar a la cima. Para hacer un descenso menos pronunciado y disfrutar de una visión ligeramente diferente, descendimos a Berleneset.  Esta excursión nos ofreció las mejores vistas de la costa. Es un  monte muy especial, y una excursión realmente recomendable a pesar de que nos llevó buena parte del día.

Kalvag, Noruega, fiordos
                                                                                                                                                         Kalvåg

Tras la dura pero gratificante excursión nos fuimos  a Kalvåg, una aldea costera en el lado sureste de la isla de Frøya. Hay una serie de puentes que conectan Kalvåg a la cercana isla de Bremangerlandet. Toda la zona con sus islotes y puentes es preciosa y paramos muchas veces a sacar fotos.  El pequeño y pintoresco pueblo tiene una colección única de viejos edificios frente al mar y dispone de un puerto tradicional de buen tamaño y bastante bien conservado. Muchos de los edificios de los antiguos muelles se han restaurado y convertido para ofrecer alojamiento. El puerto es muy bonito, con amplios muelles. Visitamos también la iglesia de Frøya a unos 1,5 kilómetros del centro de Kalvåg. Tras el pueblo se levanta una pequeña montaña desde la cual pudimos obtener una bonita vista del pueblo así como de las islas que se  extienden hacia tierra firme. Es un pequeño paseo hasta  la parte superior y la vista es encantadora. Y fue aquí donde pusimos punto y final a este maravilloso viaje por Noruega, ya que tras descansar por la noche al día siguiente nos dirigimos a Oslo para tomar el vuelo de vuelta a casa.

Como resumen, decir que Noruega es un paraíso natural. Montañas, glaciares, fiordos, islas…. Todo lo que nos podamos imaginar y en sus versiones más espectaculares se suceden a lo largo y ancho de esta parte sur del país. Hay infinidad de posibilidades para el senderismo, con numerosos recorridos realmente espectaculares por el mar y por la montaña. No encontramos grandes ciudades ni pueblos importantes pero la sensación de estar  recorriendo una tierra casi virgen es indescriptible y única en Europa, tan sólo comparable quizás a las tierras altas escocesas o a alguna parte de Irlanda.

Puntos de interés: