Los mejores castillos de Francia en el valle del Loira

Nos vamos al Valle del Loira, un paraíso para los amantes de los castillos de cuento de hadas. 22 castillos son los que oficialmente componen esta región, aunque hay más de 70 repartidos por toda la región y los hay para todos los gustos. Además pasamos por tres bonitas ciudades de la región, como Orleans, Tours, o Nantes siguiendo el curso del Loira y en cuyo valle se sitúan estas maravillas arquitectónicas.

La mejor forma de moverse por la zona es en coche. Al ser una zona bastante humanizada también hay la posibilidad de utilizar transporte público para moverse entre las principales poblaciones, pero a algunos de los castillos es bastante engorroso llegar de esta manera, debido a su ubicación. En cuanto al alojamiento hay numerosos hoteles de todas las categorías esparcidos por la región así que no hay mucho problema para alojarse. Lo mejor es ir alojándose cada noche o dos noches en un lugar diferente pues la disposición geográfica de los castillos es a lo largo del curso del río y no hay opción de alojarse en un lugar y desde allí moverse. Visitamos el Valle del Loira en Semana Santa, y aun siendo una zona turística no lo encontramos nada masificado.

DÍA 1

Nos desplazamos en coche desde Bilbao hasta Sully-sur-Loire donde se encuentra el primero de los castillos que queríamos visitar. El castillo de Sully-sur-Loire está situado dentro de la ciudad, en la orilla izquierda del Loira. Por el exterior, el edificio consta de cuatro torres cilíndricas muy prominentes, que flanquean la torre del homenaje rectangular. Antiguamente el castillo era accesible a través de un puente levadizo que se elevaba sobre un foso pero hoy accedemos al interior del castillo por una puerta colocada en una torre cuadrada a la que se llega por un puente de piedra. Este castillo es uno de los más bonitos en lo que a su parte externa se refiere.

Castillo de Sully-sur-Loire, Francia, Loira
                                                                                                                        Castillo de Sully-sur-Loire

Como llegamos ya después de comer a Sully-sur Loire fuimos directos a entrar el castillo para visitar su interior. El recorrido es interesante y particularmente notable es la cobertura de la planta superior, el marco de madera del techo, que tiene la forma del casco de una embarcación vuelto hacia arriba. La torre del homenaje se encuentra en frente de un gran patio, cerca de dos torres redondas. Al sureste del patio se puede ver una cómoda residencia, conocida como el pequeño castillo. En el interior vimos habitaciones con chimeneas, tapices o pinturas y habitaciones con muebles. En el sótano del castillo vimos la cocina y la despensa. Los diferentes pisos dentro del castillo están conectados por una escalera de caracol situada en la torre al sureste de la entrada.

Castillo de Sully-sur-Loire, Francia, Loira
                                                                                                 Otra vista del castillo de Sully-sur-Loire

Una vez concluimos la visita – justo cuando y cerraban el castillo  - nos dedicamos a contemplarlo por fuera. Alrededor del castillo hay un gran parque, atravesado por canales por el que se puede pasear libremente y disfrutar de preciosas panorámicas del castillo, que  merece la pena rodear para verlo desde diferentes ángulos. La zona es muy tranquila e invita a para pasear. Cuando nos dimos por satisfechos nos dedicamos a explorar el pueblo. El pueblo es bastante agradable. No tiene ningún atractivo especial salvo el propio castillo, pero sus callejuelas con casitas bajas esconden rincones interesantes. Dimos un paseo también por un parque en la orilla del Loira junto al puente que lo cruza, en las inmediaciones del castillo. Y como había sido un día muy largo nos retiramos al hotel en el mismo Sully-sur-Loire tras cenar algo.

DÍA 2:

Madrugamos y nos dirigimos hacia el oeste siguiendo al Loira. Hicimos una pequeña parada en la abadía de un pequeño pueblo, Saint Benoit sur Loire. La entrada es gratuita, lo cual se agradece pues las entradas a los diferentes castillos son bastante caras. Es un bonito edificio del siglo XII y pudimos visitar el interior donde hay diferentes sepulcros de mármol y diferentes obras de arte. Siguiendo nuestra ruta paramos también en otra joya de la zona: el Oratorio Carolingio de Germigny-des-Prés. También se encuentra en un pueblo muy pequeño y es un oratorio del siglo IX muy bien conservado. También pudimos entrar gratuitamente y sobre todo nos llamó la atención un mosaico en el ábside con la representación de unos ángeles custodiando el Arca de la Alianza.

Saint Benoit sur Loire, Loira, Francia
                                                                                                                                Saint Benoit sur Loire

Desde allí proseguimos hasta Orleans, una preciosa ciudad a orillas del Loira. La ruta por Orléans nos llevó por varios puntos de interés como la Catedral de la Santa Cruz, la Rue, Jeanne d´Arc, la Place du Martroi, la Casa de Juana de Arco, la Rue Royale y Halles Châtelet, además de un agradable paseo por las encantadoras callecitas del centro medieval. Sin duda lo que más nos llamó la atención de la ciudad fue su monumental catedral, la Cathédral Ste-Croix –que recuerda mucho a Notre Dame de París -. Y si su exterior es precioso, también vale la pena hacer una visita a su interior, con su impresionante techo abovedado y una enorme aguja visible desde prácticamente toda la ciudad. Desde la catedral salimos a la calle Jeanne d´Arc, que es una de las arterias comerciales de la ciudad y nos ofrece una pintoresca vista de la propia catedral junto con el tranvía que recorre la ciudad. También visitamos la casa de Juana de Arco, una preciosa casa de  entramado de madera donde te puedes empapar de la vida de esta heroína francesa. La visita es muy recomendable y además la entrada no era nada cara.

Catedral de Orleans, Loira, Francia
                                                                                                                                   Catedral de Orleans

La Place Charles de Gaulle es el lugar donde se puede ver la histórica 'casa de Juana de Arco'. Desde la plaza seguios  hacia el sur hasta llegar al río y el impresionante puente de piedra sobre el Loira. Cruzar el puente al otro lado del río da unas muy buenas vistas hacia el otro lado de la ciudad y la catedral. Una estatua de Juana de Arco se puede ver en la Place du Matroi, una precisa plaza donde convergen  algunas de las principales calles de la ciudad, como la bonita Rue Royale por la que estuvimos paseando. Es una gran plaza abierta rodeada de numerosos edificios imponentes. Y si esta zona es preciosa, el centro medieval de la ciudad, que va desde el río Loira hasta la Rue Jeanne d´Arc, está jalonado por numerosas casas entramadas y un ambiente con mucho encanto. Además hay muchísimos comercios con todo tipo de productos curiosos. Es una zona estupenda para pasear y disfrutar del ambiente de esta ciudad. También dimos un paseo a lo largo de las orillas del río a lo largo del Quai du Chatelet. Toda la zona incluye numerosas casas pintorescas. Ya entrada  la tarde dejamos la ciudad y proseguimos nuestro viaje. Orleans es una de las ciudades más agradables que hemos conocido en Francia.

Tras Orleans cogimos el coche y nos dirigimos a Beaugency, donde además nos alojaríamos esta noche.  Beaugency es un pequeño y bonito pueblo a orillas del Loira también. Nada más cruzar el enorme puente de 26 arcos tenemos una buena vista del corazón medieval de la población, que se agrupa alrededor de un puñado de plazas centrales. La plaza Place St-Firmin, con su estatua de Juana de Arco, está dominada por una torre de una iglesia, mientras la plaza Dunois está bordeada por la gran torre del siglo XI Tour de César, antes parte del Château Dunois. En esta plaza también vimos la iglesia de la antigua abadía románica. La plaza Place du Docteur-Hyvernaud, dos bloques al norte de la plaza Dunois, está dominado por la elaborada fachada del Hôtel de Ville. Entre estas plazas pudimos ver bonitas calles con las típicas tiendas francesas tan cuidadas y con esos frontales de madera tan pintorescos. También pudimos ver el Petit Marché, un pequeño mercado cubierto y un estrecho riachuelo encauzado a través de alguna de las calles.

Casas madera en Orleans, Loira, Francia
                                                                                           Casas de entramado de madera en Orleans

Otro impresionante edificio que vimos en Beaugency es el ayuntamiento, con su ornamentada fachada. Seguimos paseando por el bonito pueblo viendo más casas preciosas y algunas iglesias como la pequeña pero muy bonita de Saint-Etienne en estilo románico y la Abadía de Notre-Dame. Completamos la visita con un paseo por las calles en la zona del puerto histórico de la ciudad para ver las pequeñas casas tradicionales situadas en esa zona. Y estuvimos paseando por la orilla del río cerca del puente largo, al este del centro de la ciudad. Cenamos algo y nos alojamos en un sencillo pero pintoresco hotel. Al día siguiente veríamos algunos de los castillos más imponentes del Loira.

DÍA 3:

El castillo de Meung sur Loire no tiene el fuerte atractivo de muchos de sus más famosos vecinos, pero junto con el entorno que lo rodea es una visita interesante, así que decidimos empezar el día por aquí. Llegamos hasta la pequeña plaza que está situada a la entrada del castillo, en la pequeña población  rural homónima. Cruzamos por una de las 4 puertas de la muralla fortificada de la población, la porte d´Amont. El castillo, situado frente a una bonita iglesia está formado por una estructura medieval con edificios más modernos anexos. Realizamos una visita guiada por el interior siendo lo más destacado la visita a la capilla subterránea abovedada y el calabozo. El castillo cuenta con veinte habitaciones amuebladas incluyendo la Salle de Gardes, con sus diez metros de alto techo abovedado adyacente a una capilla circular en estilo neoclásico. Hay un jardín de hierbas, una hermosa escalera de caracol del siglo XVI, un ático, cuartos de servicio y salas de estar, cocinas y baños. En las bodegas, una impresionante sala abovedada es el escenario de una proyección de video en una pantalla enorme que cuenta la historia de este castillo. Aunque la visita fue interesante sí diríamos que si tienes que elegir las visitas ésta es una de la que te podría saltar, ya que hay otras que hicimos posteriormente mucho mejores. Tras salir del castillo dimos una pequeña vuelta por el pueblo, donde hay algunos rincones interesantes.

Meung-sur-Loire, Loira, Francia
                                                                                                                                        Meung-sur-Loire

Y de aquí nos fuimos a una de las estrellas de la ruta: el castillo de Chambord. Es sin  duda el edificio más espectacular y enorme de toda la ruta del Loira. Chambord es un gigantesco castillo reconocible al instante, debido a su característico diseño arquitectónico, y su imponente tamaño y presencia. Tiene una estructura central, con grandes torres en cada esquina y una multitud de torres y estructuras más pequeñas. Esta estructura  a su vez forma parte de una estructura más grande - un cuadrado menos imponente que incorpora el castillo principal, otras dos torres en las esquinas, y un gran patio cercado. El perfil de los tejados del castillo es  sin duda totalmente distintivo y la torre redonda central (la cúpula de una inmensa escalera de doble hélice) es impresionante. Durante la visita pudimos admirar una magnífica colección de muebles, obras de arte y tapices, y una pequeña colección interesante de carruajes tirados por caballos. Además el castillo está rodeado por un foso – donde se pueden alquilar unas pequeñas barcas - y una amplia zona verde y jardines. El Parc de Chambord alrededor del castillo es una enorme reserva de caza - la más grande de Europa-. Jabalíes salvajes vagan libremente por el recinto, aunque los ciervos rojos son los animales que es más probable divisar, de hecho vimos varios saliendo en coche de la enorme finca.Toda la parte exterior y el parque se pueden visitar libremente sin comprar entrada, pero desde luego Chambord es una de las visitas obligadas en el Loira.

Castillo de Chambord, Francia, Loira
                                                                                                                               Castillo de Chambord

Tras la visita y comer algo rápido nos dirigimos a Cheverny, el castillo que inspiró a los creadores de Tintín. Por fuera parece más un elegante palacio que un castillo, pero sus preciosos jardines y su interior lo convierten en una de las visitas que más nos gustó. Los  muebles y aposentos de otros castillos son a veces un poco  pobres o monótonos,  pero en Cheverny la visita al interior es lo mejor.  Ya desde el exterior, hay una hermosa vista sobre los jardines y el estanque hacia la fachada. Dentro de la visita nos encantaron las salas de recepción llamadas Gran Salón y Petit Salon; la piedra ornamentada de la escalera principal, y los confortables apartamentos ricamente amueblados también son impresionantes. Nos resultó curioso que los paneles de la pared del comedor contaban  historias de Don Quijote. El tapiz en la sala de armas es también precioso. También vimos una curiosa exposición de las historias de Tintín, recreadas en tamaño natural en un edificio del castillo. Además cabe mencionar que este castillo o lo visitas o solo lo puedes ver desde muy muy lejos por fuera ya que está en unos terrenos privados enormes.

Castillo de Cheverny, Loira, Francia
                                                                                                                                 Castillo de Cheverny

Cogimos el coche y nos desplazamos a la ciudad de Blois. En Blois el  imponente castillo se encuentra integrado perfectamente en la ciudad. Sólo lo visitamos por fuera porque no teníamos tiempo material para entrar así que nos conformamos con ver las fachadas exteriores, en especial, la que se puede ver desde  una placita donde está la entrada  del castillo. Nos dio pena no entrar ya que desde la  entrada se vislumbrada un patio interior rodeado de espectaculares edificios. Estuvimos paseando por la ciudad que es bastante interesante, en especial las vistas  desde el puente que cruza el Loira. El castillo apenas se ve desde aquí pero si la colección de elegantes casas y las iglesias de la ciudad. Estuvimos callejeando y vimos la catedral y algunas calles muy pintorescas, empedradas y con algún edificio disperso de entramado de madera. Debajo del castillo hacia el río se encuentra la Iglesia de San Nicolás. A lo largo de las calles peatonales llegamos también a la catedral de Saint-Louis y, casi al lado, el Ayuntamiento. Una vez más, las vistas de los tejados de la ciudad y el río son una gran parte de la atracción de esta bonita ciudad.

Blois, Loira, Francia
                                                                                                                                                            Blois

Y para finalizar el día nos dirigimos a Vendome donde nos alojamos. Nos dio tiempo a dar una vuelta por esta bonita población. El Castillo de Vendome, o sus ruinas más bien, se encuentra en una colina encima de la ciudad. Pudimos verlas ya que forman parte de un parque de libre acceso. Desde allí tuvimos la oportunidad de disfrutar de hermosas vistas panorámicas de la ciudad y el valle del Loira. La parte más importante de las antiguas murallas de la ciudad es la imponente puerta de Saint Georges, una de las cuatro puertas que proporcionaron inicialmente el acceso a la ciudad histórica. También pudimos ver otros tramos de muralla y varias torres. Y a lo largo de nuestro paseo también encontramos varias casas de entramado de madera medievales en el centro de Vendome. Un buen lugar para terminar esta larga y agotadora jornada.

 

DÍA 4:

Empezamos el día en el pequeño pueblo de Lavardin. Aunque es pequeño, Lavardin es muy pintoresco y se encuentra en un entorno encantador con las ruinas de un castillo medieval situadas justo encima del pueblo. Llegamos al pueblo y lo primero que vimos fue su bonito puente de piedra con ocho arcos de estilo gótico sobre el río Loir. Desde aquí hay una buena vista del pueblo y del castillo en la colina. Paseamos por las callejuelas con sus bonitas casas y llegamos a la iglesia de San Geneste. El exterior discreto da poca pista de los impresionantes frescos, esculturas y decoraciones que encontramos dentro de la iglesia. Seguidamente subimos hasta las ruinas del castillo, muy interesantes. El castillo todavía tiene su torre del homenaje y los restos de algunas murallas, incluida la entrada a través de una entrada imponente con torres a ambos lados. Además subir al castillo también nos permitió disfrutar de una preciosa vista de la iglesia y las casas medievales. Lavardin está clasificado como uno de los "pueblos más bellos de Francia ".

Tras la visita nos dirigimos a Chaumont-sur-Loire. Aquí vimos otro precioso castillo, sobre las casitas situadas junto al Loira, situado en una amplia zona verde a la que se accede libremente. No entramos porque teníamos muchas visitas planificadas para este día, pero las vistas desde la colina, y el propio exterior del castillo con su puentecillo de acceso y sus poderosas torres cilíndricas ya merecen la pena, por lo que es una parada que hay que hacer.

Chaumont-sur-Loire, Francia, Loira
                                                                                                                                   Chaumont-sur-Loire

Desde Chaumont viajamos al pueblo de Montrichard. Esta hermosa población medieval se encuentra en las orillas del Cher. Montrichard se ve mejor cruzando el puente de arcos sobre el río desde donde se aprecia la iglesia y el castillo presidiendo el pequeño pueblo. En el interior del pueblo vimos varias casas antiguas, algunas de ellas muy bonitas y de entramado de madera. Subimos hasta  la Iglesia y seguimos hasta el castillo. Las ruinas son bastante sencillas pero pudimos subir a la torre del homenaje, desde donde vimos una preciosa vista de esta parte del río. De vuelta al coche vimos también una torre redonda, que era parte de las murallas de la ciudad. Aprovechamos para comer algo rápido y dirigirnos al plato fuerte del día: Chenonceau.

Castillo de Chenonceau, Francia, Loira
                                                                                                                            Castillo de Chenonceau

Chenonceau es uno de los castillos más impresionantes del Loira. Igual no es el más rico arquitectónicamente ni el más grande pero es el más pintoresco pues se levanta sobre un puente de varios arcos que cruza el río Cher por completo. Éste es lógicamente uno de los que hay que pagar la entrada y detenerse a visitar tranquilamente. Además, al estar rodeado por una extensa finca si no pagamos la entrada no hay posibilidad de verlo ni por fuera. Tras franquear la entrada atravesamos la finca donde hay unos jardines y nos dirigimos directamente al castillo. Primero se pasa a un islote sobre el río donde hay un torreón circular precioso y desde allí un puentecillo nos da acceso al castillo-puente sobre el río. Visitamos el interior del castillo – bastante interesante – y volvimos de nuevo a los jardines exteriores para buscar las mejores fotos del espectacular edificio. Hay unos bonitos jardines con terrazas sobre el río a ambos lados del castillo. Del interior nos encantaron las cocinas, la galería y sobre todo el aposento de Catalina de Médicis, con un precioso techo de madera pintada, ricos tapices, y la espectacular cama. Ya en el exterior, el Jardin de Diana de Poitiers es realmente bonito además de ofrecernos preciosas vistas del castillo con sus dos vías perpendiculares y otras dos diagonales. En una zona cercana del bosque hay un laberinto, formado por varios cientos de tejos. Toda la visita al interior y a los jardines nos llevó casi tres horas, pero uy bien aprovechadas.

Y para acabar el día nos fuimos a Valencay. Aquí se encuentra otro fantástico castillo, pero que dada la hora sólo visitamos por fuera porque ya estaba cerrado. Entrando en un parque se llega a una verja desde donde se ve perfectamente la fachada principal y los jardines del castillo. Hay una torre enorme redonda en la esquina occidental, coronada por una cúpula, y el bloque central en forma de una torre del homenaje cuenta con una bonita torre en cada esquina. Sus almenas son evocadoras de la Edad Media. Y tras ver el castillo por fuera nos dirigimos a Montresor que ya visitaríamos al día siguiente. Hay que mencionar que algunos de los castillos los estamos visitando solo por fuera, pero es que hacer toda la ruta del Loira completa visitando el interior de cada castillo llevaría muchos días y también un presupuesto importante pues las entradas no son nada baratas.

Valencay, Francia, Loira
                                                                                                                                                     Valencay

 

DÍA 5:

Montresor es otro pueblo de los catalogados como los " pueblos más bellos de Francia ". El pueblo se encuentra a orillas del río Indrois, con un hermoso castillo como telón de fondo del pequeño asentamiento. Tras desayunar nos dedicamos a explorarlo. Lo mejor para disfrutar de una estampa de postal es cruzar el río y seguir un sendero que desde la margen del mismo nos ofrece una preciosa vista del pequeño pueblo con su castillo, iglesia y demás edificaciones. Recorrimos este sendero y  nos dedicamos a sacar fotos un buen rato. Tras recorrer el camino volvimos al pueblo cruzando de nuevo el río y dimos una par de vueltas. Es un pueblo pequeño y pudimos ver algunas casas de entramado de madera, unas antiguas torres defensivas y el castillo empotrado  en el corazón del pueblo. Aunque se puede visitar el interior decidimos no hacerlo, pues habría oportunidades mejores a lo largo del día.

Dejamos Montresor en dirección al cercano Loches. En Loches la ciudadela está rodeada por dos kilómetros de murallas del siglo XII y también un casco antiguo que está lleno de monumentos. Entramos en la ciudadela a través de Porte Royale, una imponente entrada de piedra a través de las murallas de la ciudad con torres redondas a cada lado. El extremo norte de la ciudadela alberga el bonito palacio de Logis Royal. La torre del homenaje domina la ciudadela. Desde lo alto del torreón disfrutamos de vistas preciosas de toda la ciudad. Tuvimos que pagar una entrada. Dentro del torreón se pueden ver además diferentes objetos. Paseamos por los bonitos jardines de la ciudadela disfrutando de las vistas. Todo el recinto de la ciudadela está elevado y pasear por los cuidados jardines es una gozada pues vas descubriendo nuevas vistas y perspectivas a cada paso. Otro edificio interesante es la propia iglesia en el mismo  recinto de la ciudadela. El porche de entrada de la iglesia está tallado en gran detalle con imágenes de bestias extrañas. Y tras abandonar la ciudadela nos dimos un paseo por la ciudad baja que también es bastante interesante.  Allí pudimos ver la Tour Saint-Antoine, que con sus 52 metros de altura domina la ciudad. También hay algunos edificios renacentistas muy bonitos como el cercano ayuntamiento y el Hotel Nau, un edificio con 3 plantas de logias renacentistas italianas. Dimos un paseo por las callejuelas del pueblo y llegamos a la puerta des Cordeliers, también monumental junto al río. Loches fue uno de los pueblos que más nos gustó y eso que no es uno de los destinos típicos en el valle del Loira, al no tener ningún castillo espectacular.

Loches, Loira, Francia
                                                                                                                                                        Loches

De Loches seguimos hasta Amboise, una de las ciudades más grandes del recorrido. A orillas del Loira no tiene el encanto de los otros pueblecitos que hemos recorrido y el castillo tampoco es de los más espectaculares. Estuvimos en la plaza central de la ciudad, que cuenta con el castillo a un lado y varias casas de entramado de madera medievales. También vimos la torre del reloj, que está construida sobre una de las puertas de piedra de la ciudad. Debajo del castillo está la Iglesia de Saint-Florentin. Desde las orillas del río y también a través del puente en el centro de la ciudad, sacamos algunas de las mejores vistas a la ciudad y el castillo. La verdad es que la estampa del castillo sobre la ciudad desde el otro lado del río es preciosa. El Castillo de Amboise domina la mayor parte de la ciudad. A la entrada al castillo accedimos subiendo un tramo de escaleras de la plaza central, y disfrutamos de las terrazas y jardines, con sus vistas sobre el Loira, además de ver los aposentos reales. Lo mejor sin duda las vistas desde los torreones y las terrazas. El interior del castillo no merece demasiado la pena pero las vistas sí son muy buenas. Aprovechamos nuestra visita a Amboise para comer algo antes de seguir hacia Tours.

Amboise, Loira, Francia
                                                                                                                                                      Amboise

Tours es una importante ciudad, la más grande del valle del Loira y donde hay algunas cosas de interés, aunque en su mayor parte es una ciudad moderna sin demasiado interés. No obstante como nos íbamos a alojar allí esa noche aprovechamos para dar una vuelta y ver lo principal. Los dos barrios antiguos de la ciudad se encuentran a ambos lados de la rue Nationale, que forma el eje principal de la ciudad. El principal atractivo de Tours es la bellísima plaza Place Plumereau y sus alrededores, donde se encuentra el casco antiguo (Vieille Ville). Alrededor de la plaza vimos hermosas casas de entramado de madera. Bajando por la rue Briçonnet llegmos a un laberinto de antiguas y pequeñas calles muy tranquilas. Frente a una casa de aire veneciano, en el no. 41 rue Briçonnet, un callejón nos llevó más allá de una palmera y una antigua escalera exterior a la tranquilidad y aislamiento del Jardin de St-Pierre-lePuellier. Más abajo en la calle Briçonnet, justo antes de la orilla del río, vimos la gótica Maison de Tristan. Tras callejear un poco por esta zona vieja fuimos hasta la catedral de Saint-Gatien con unas enormes torres. Cerca del río vimos lo que queda del Chateau de Tours, en realidad sólo dos torres. El área alrededor del río y que va a lo largo de la carretera a ambos lados del puente tiene algunos impresionantes edificios de estilo clásico. Y sin entretenernos mucho más cenamos algo y nos fuimos al hotel que teníamos reservado en el mismo Tours. Tours desde luego no es una de las paradas imprescindibles en un recorrido por el Loira a pesar de que la plaza Plumereau sea preciosa.

Placa Plumereau, Tours, Francia, Loira
                                                                                                                             Plaza Plumereau, Tours

DÍA 6:

Dejamos Tours camino de Villandry. A Villandry solo merece la pena ir si vas a entrar el castillo. Desde fuera no se puede ver nada, apenas la parte superior del tejado, por lo que sólo es posible ver el castillo pagando la entrada. Es un castillo muy bonito y nosotros entramos a verlo, pero no es tan espectacular como otros – Chenonceau, Chambord -. De hecho  aunque el edificio del castillo es bonito, con su foso, sus puente y su patio interior, lo que más destaca en este castillo son sus extensos y cuidadísimos jardines – los mejores del Loira según dicen en su publicidad -. El interior estuvo bastante bien, con algunas estancias amuebladas con curiosos muebles de época pero pasamos buena parte del tiempo paseando por los jardines. Seguimos la ruta marcada por un folleto en donde se  explican las diferentes partes de los jardines. Hay un mirador ubicado  en la zona del bosque contiguo al castillo que te da una vista excepcional de los jardines, sus simetrías… desde donde se pueden ver en todo su esplendor. La verdad es que el recorrido es interesante. Por cierto que hay una entrada solo para ver los jardines,  pero por poco más ves el interior del castillo que también merece la pena ya que habíamos llegado hasta aquí.

Villandry, Loira, Francia
                                                                                                                                                      Villandry

Y tras la visita al castillo seguimos hasta Crissay-sur-Manse. Aquí no hay castillo, pero se trata de otro de los pueblos catalogados como de los más bellos  de Francia. Sus pequeñas casas están construidas en una bonita piedra blanca característica de la región. Paseamos por las estrechas calles del pueblo  disfrutando de los numerosos pequeños elementos arquitectónicos medievales de las casas,  como techos adornados y algunas torretas. También hay numerosos jardines en el pueblo, que se encuentra en un paraje bastante pintoresco.  Además hay muy poca construcción moderna en Crissay lo que contribuye en gran medida a preservar el tranquilo y encantador ambiente del pueblo.  Hemos dicho que aquí no hay castillo, pero si quedan las ruinas de uno,  que junto a la iglesia el pueblo y un lavadero tradicional son los monumentos más importantes. No obstante éste es uno de los pueblos que merece la pena recorrer tranquilamente descubriendo sus rincones. Además es bastante pequeño – en realidad son cuatro calles - por lo que la visita no nos llevó mucho y nos permitió escapar de los núcleos más turísticos del Loira por un rato.

Y la siguiente parada del viaje sí que fue uno de los castillos que yo recomendaría ver si o sí en el Loira, el castillo de Azay-le-Rideau.  El tranquilo pueblo de Azay-le-Rideau alberga uno de los castillos más bonitos del Loira, no el más grande, pero si el más pintoresco. Es un pueblo pequeño con un antiguo molino junto al puente y en una pequeña isla en el Indre se encuentra el famoso castillo. Accedimos al castillo desde la entrada por una plaza en el pequeño pueblo y desde allí un sendero nos llevó al interior de un bosquecillo y al castillo rodeado por agua. Las torres perfectas y el entorno idílico en el que se encuentran son gran parte de su encanto. En el interior hay una gran escalera y pudimos ver diferentes estancias amuebladas. Es una gozada pasear por el exterior del castillo y sacar fotos con el mismo reflejado en las aguas del río que rodean el castillo por dos lados. El castillo está distribuido en forma de "L", con cada esquina terminada en una exquisita torre. Hay que decir que este castillo es un edificio catalogado como monumento nacional francés y también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Azay-le-Rideau, Francia, Loira
                                                                                                                                           Azay-le-Rideau

Y salimos de Azay rumbo a Chinon, con la intención de entrar a ver su castillo antes del cierre. El castillo de Chinon está cimentado sobre un espolón rocoso que domina el río Vienne y la propia población. Teníamos dudas sobre entrar o no porque no teníamos buenas referencias. Pero aun así como lo vimos tan espectacular desde fuera nos decidimos a entrar. Accedimos al castillo desde la parte superior, por la Torre del Reloj y la verdad que lo mejor del castillo es el paseo por las murallas y torres con las espectaculares vistas del precioso pueblo y del río. En cuanto al castillo no hay mucho que ver ya que su estado es bastante ruinoso. Se ven algunos edificios y algunas estancias desnudas pero como digo, lo mejor las vistas. Tras salir del castillo bajamos en un moderno ascensor al nivel del río para ver el pueblo. Es un pueblo precioso que disfrutamos ya sin prisas pues además este día nos alojamos allí. Su ciudad medieval es una de las más bonitas de todos los que conozco en Francia. Pasemos por las callejuelas llenas de encanto con sus terracitas y restaurantes. Hay dos calles entorno a las cuales se ubican los principales edificios del pueblo: Haute St. Maurice y Voltaire. Además el casco viejo estaba muy animado por lo que disfrutamos mucho paseando. Cruzamos también el puente al otro lado del río, y es que desde allí hay una postal perfecta con la vista del río, el pueblo, el castillo y el puente. Cenamos algo en un restaurante de la parte vieja y nos retiramos a descansar.

Chinon, Francia, Loira
                                                                                                                                                        Chinon

DÍA 7:

Hoy empezamos el día con un castillo que parece de cuento, otro de los imprescindibles por la ruta del Loira. El Château d'Ussé goza de un entorno bucólico con vistas a bellos prados y el río Indre. Ussé es un castillo muy pintoresco, con un grupo de bonitas torretas circulares y chimeneas fijadas encima del ornamentado bloque principal del edificio. La capilla, un poco más separada del castillo principal, es otro edificio muy interesante que pudimos visitar y contiene algunos objetos fascinantes. En la publicidad del castillo al entrar te dicen que el castillo sirvió de inspiración para el castillo de la Bella Durmiente, y hay exposiciones en la parte superior del castillo que hablan sobre esto. Sus románticas torretas blancas, torres apuntadas y chimeneas son de gran belleza. En realidad sólo una parte del castillo está abierto al público. En el interior, un recorrido nos llevó a través de varios salones de época muy suntuosos, una exposición de moda francesa del siglo 19, y la alcoba Salle de Roi. Al final de la visita, pudimos subir por las escaleras de caracol hasta las altas torres; hay unas vistas maravillosas del río Indre desde las almenas. Justo debajo del castillo hay unos preciosos jardines. Y tras abandonar el recinto del castillo, cruzamos el puente para ver el conjunto desde el otro río, es otra estampa preciosa.

Ussé, Loira, Francia
                                                                                                                                         Castillo de Ussé

Dejamos Usse y nos fuimos al cercano Langeais. Aquí se combinan un precioso pueblecito con un castillo muy bonito empotrado en el propio centro del mismo. Las callejuelas que rodean al castillo son realmente bonitas y estuvimos paseando por ellas, algo muy agradable. El castillo se levanta imponente en el centro y las vistas desde algunas de las calles que dan al mismo son preciosas. Decidimos no visitar este en concreto porque por fuera lo puedes disfrutar de maravilla, y entrar probablemente solo aportaría las vistas del pueblo desde sus alturas. Lo pudimos rodear por completo para ver sus diferentes ángulos.  Y después seguimos paseando por las callejuelas disfrutando delas casitas, de los comercios típicos… un pueblo realmente encantador. Mencionar también que en las cercanías del pueblo hay un precioso puente colgante sobre el río. Comimos aquí antes de seguir nuestro viaje.

Langeais, Loira, Francia
                                                                                                                                                     Langeais

Montsoreau fue nuestra siguiente parada. Forma parte de “les plus beaux villages de France”  y alberga un fantástico castillo de estilo renacentista en la confluencia del Loira y el Vienne. La parte más alta del pueblo es básicamente una calle principal paralela al río. El pueblo es bonito – aunque no espectacular -  y hay buenas vistas del castillo que se ubica justo junto all río separado del mismo por la carretera. El castillo es conocido como el  'Château de la Dame de Montsoreau' –por  la novela de Dumas. No entramos tampoco en este porque desde fuera es muy bonito y no íbamos bien de tiempo. Por cierto que desde el otro lado del río hay preciosas vistas del castillo y de la vecina localidad de Candes. Aquí el Loira es terriblemente ancho y muy pintoresco. Y prácticamente al lado visitamos el pueblo de Candes St Martin. Se trata de otro pueblo perteneciente a “les plus beaux villages de France” con una colegiata fortificada y mucho encanto. La foto perfecta se obtiene desde la zona de la orilla opuesta del río donde hay unas zonas de arena. El pueblo es pequeño pero precioso, uno de los que más nos gustó de este tipo. Y además de sus callejuelas, la mencionada iglesia y las preciosas casitas, nos encantó el paseo por la orilla del  Loira. Es un paseo muy sencillo y corto, pero un sendero nos permite recorrer el frente del pueblo junto al río y las vistas son realmente encantadoras. Solo se ve la confluencia de los ríos y la vegetación del otro lado, pero es un sitio precioso.

Montsoreau, Loira, Francia
                                                                                                                                                Montsoreau

Y la verdad es que todo el Loira es una verdadera maravilla. Como muestra, desplazándonos poco más de 2 Km de estos maravillosos pueblos llegamos a Turquant, un emplazamiento troglodita único. Sus casas trogloditas son excepcionales y está lleno de talleres artesanales, bodegas y vinotecas. Incluso hay un restaurante troglodita excavado directamente en las rocas. Algo muy curioso. Tuvimos la suerte de encontrarlo abierto y poder cenar algo rápido allí mismo, y después de un paseo nos fuimos a descansar otra noche más.

DÍA 8:

Este día lo empezamos visitando el complejo abatial de Fontevraud, una de las joyas artísticas en el valle del Loira. Fontevraud-l’Abbaye, donde se ubica la abadía, es un pueblecito coqueto, del estilo de los que encontramos en esta región, con sus agradables callejuelas. Ahora bien, lo que realmente destaca aquí es la abadía, patrimonio de la humanidad.  El conjunto abatial es bastante amplio. La visita nos llevó poco menos de dos horas. El edificio más importante del complejo es la propia iglesia de la abadía, un gran espacio con cuatro cúpulas, realmente bonito. La iglesia de la abadía también contiene las efigies de lápidas de diferentes reyes que están enterrados aquí. La puerta tallada a través de la cual se pasa a la sala capitular tiene algunas de las tallas más detalladas en la abadía. La hermosa sala capitular en sí tiene un techo abovedado de piedra espectacular y diferentes frescos. Todo el recinto es una verdadera obra de arte. Un bonito edificio -Tour Evraud- alberga las cocinas románicas y tiene preciosas techos con almenas. El paseo fue realmente interesante y lo disfrutamos muchísimo. Incluso aunque no se sea aficionado al arte religioso, se trata de un lugar que impresiona.

Fontevraud, Loira, Francia
                                                                                                                                                 Fontevraud

Nos desviamos un poco de la ruta prevista para llegar a Montreuil, un precioso pueblo medieval en el parque natural regional de Loire-Anjou-Touraine y con bonitas construcciones de teja y pizarra. Los tejados de la colegiata gótica dominan el paisaje urbano sobre las mansiones amuralladas. Disfrutamos un poco de las bonitas callejuelas y nos dirigimos al imponente castillo de Montreuil-Bellay, el monumento principal de la localidad. El perímetro está rodeado por seiscientos cincuenta metros de murallas y trece torres, que se pueden visitar. También visitamos las torres, fosos y torreones. Todas las fortificaciones se conservan en excelente estado. También paseamos por los jardines, que se extienden por el centro del propio château. Como tampoco lo teníamos planificado no visitamos el interior del castillo, nos conformamos con el pueblo y la parte del castillo y murallas que se podía ver desde fuera. Y sólo eso ya nos dejó un sabor de boca excepcional de este precioso pueblecito.

Nuestra siguiente parada, como no un castillo, fue sin embargo una verdadera sorpresa por su singularidad. Yo al menos no había visto nunca nada así. Desde la distancia, el castillo de Brézé parece un castillo típico construido en toba de color blanco cremoso. Sin embargo al acercarse, vimos un increíble y pintoresco foso seco de dieciocho metros de profundidad. Y lo curioso del foso no es solo su  tamaño sino que realmente se ha usado como parte de los aposentos del castillo. Decidimos entrar sólo por ver el foso y la visita no nos decepcionó. La visita guiada del refinado interior del castillo no fue particularmente interesante, pero la exploración del foso y los túneles medievales excavados en la roca blanda debajo del castillo es una experiencia única. Una vez que  se comienza a cruzar el propio puentecillo de acceso al castillo es sólo entonces cuando uno se da cuenta de la verdadera naturaleza de este lugar. El castillo que se ve a primera vista está en realidad construido sobre un complejo 'segunda castillo' tallado en los cimientos de roca. Hay más de 1 kilómetro de pasajes subterráneos, que albergan todo, desde la panadería subterránea más grande de Francia a una casa de hielo y un espectáculo "Son et Lumière" – luz y sonido -  sobre la roca desnuda de una de las cavernas. En definitiva un lugar único y con mucho encanto. La visita nos encantó y aun no figurando este en los imprescindibles de las rutas que habíamos leído nosotros lo incluiríamos sin duda por su singularidad.  Tras visitar el castillo comimos algo en el pueblo, que no tiene nada de especial.

Brézé, Loira, Francia
                                                                                                                                                           Brézé

Seguimos hasta el siguiente castillo de nuestra ruta, situado  en Saumur. Se trata de un pueblo grande, y con un castillo situado en el interior de un amplio recinto amurallado. Lo primero que hicimos fue entrar en el castillo. Desde las murallas hay preciosas vistas del río y del pueblo: Saumur es conocida sobre todo por el castillo pero la ciudad contiene algunos otros lugares de interés. Caminando por la orilla del río vimos el imponente Hotel de Ville y los otros edificios del lado del río que también son muy atractivos, todos construidos con piedra blanca y mechas de pizarra gris. Desde aquí subimos por las escaleras hasta el castillo y disfrutamos de unas espectaculares vistas de la ciudad y el precioso puente de piedra que cruza el río Loira. Dentro de la visita al castillo lo que más nos llamó la atención fueron las mazmorras. También hay varios museos en el interior del propio castillo, uno de artes decorativas y otro del caballo. La visita merece la pena, y aunque el castillo se puede ver por fuera y las vistas del pueblo también se pueden sacar desde el parque contiguo, merece la pena entrar. Paseamos después un poco por el pueblo y  vimos un par de iglesias interesantes. También en el centro histórico de la villa medieval pudimos ver preciosas casas antiguas con preciosos entramados de madera. Por último pasamos al otro lado del río – en coche – y sacamos unas fotos desde la otra orilla.

Saumur, Loira, Francia
                                                                                                                                                       Saumur

Se nos hizo bastante tarde, así que cuando llegamos a Brissac ya no pudimos entrar a ver el castillo. Desde la puerta de entrada sólo se atisba una pequeña vista. Este no es un castillo de los más espectaculares pero sí queríamos verlo al menos por fuera. Así que lo dejamos para el día siguiente. Nos fuimos a cenar algo y seguido a nuestro hotel en el cercano Vauchrétien.

DÍA 9:

Lo primero que hicimos fue volver a Brissac para ver el castillo por fuera. Como ya nos habíamos informado el día anterior había una entrada para ver sólo el exterior y los jardines, así que eso es lo que hicimos. Con la entrada puedes pasear libremente por los jardines y disfrutar de las panorámicas del castillo desde diferentes ángulos. Hay zonas de agua que lo hacen incluso más pintoresco. Y tras una rápida visita seguimos hasta Angers.

Castillo de Angers, Loira, Francia
                                                                                                                                     Castillo de Angers

Angers es conocida como la puerta de entrada al Valle del Loira – o de salida según la dirección en la que hagas el recorrido - y es que además de su imponente castillo urbano, hay otra serie de monumentos y callejuelas que merece la pena visitar, todo ello a orillas del Loira. Dejamos el coche muy cerca de la catedral Saint-Maurice, un edificio con unas impresionantes vidrieras y dos distintivas y  enormes torres gemelas. La vista más bonita de la Catedral de St-Maurice se obtiene a través del muelle, desde donde una larga escalera conduce directamente hasta su entrada. Justo detrás de la catedral vimos la Place Sainte-Croixe donde destaca sobre todo una preciosa fachada de madera de una casa antigua. En dirección noreste desde la plaza de Sainte-Croix, llegamos a la plaza du Ralliement, centro del Angers moderno y el lugar donde se encuentra el Teatro Municipal. No muy llejos llegamos a la colegiata de St. Martin y la Torre Saint Aubin. Y tras callejear un poco por esta zona nos dirigimos al castillo, que con sus imponentes murallas con torreones cilíndriicos se levanta en el centro de la ciudad. Por fuera solo se pueden ver las enormes murallas, así que decidimos entrar. Dentro vemos la Residencia Señorial separada de la propia fortaleza. Paseamos por los jardines y después visitamos la galería del castillo donde se encuentra el Tapiz del Apocalipsis, un enorme tapiz medieval. Una vez más, una delas cosas más interesantes que nos puede ofrecer un castillo es la vista desde lo alto de las murallas. Mediante unas escaleras accedimos a la parte superior desde donde vimos gran parte de la ciudad y el Loira, con sus barcazas amarradas en la orilla. Tras salir del castillo cruzamos el puente para disfrutar de las vistas del castillo y la catedral en el otro lado.

Abandonamos Angers y nos dirigimos a Behuard. Se trata de un pueblecito muy pequeño y coqueto, y aquí ya no hay castillos. Tiene una iglesia preciosa en un pequeño promontorio y cuatro callejuelas, y es tranquilísimo. Además se encuentra en una ubicación muy pintoresca, en una isla del Loira, comunicada con la orilla norte por un puente.  La playita y el río le dan mucho encanto. Fue una parada breve, pero encantadora. Ni siquiera es uno delos pueblos más bellos de Francia, aunque si ostenta un título, el de Ciudad de Carácter, con el que se designa a algunas localidades que tienen algo  especial, como es el caso de ésta. Y siguiendo ya la ruta de regreso a casa pasamos por otro pequeño pueblo, Saint-Florent-le-Vieil. Allí lo más destacado es un jardín que hay junto a una enorme plaza a la entrada de la abadía. Este jardín está en una pequeña colina y es uno de los mejores balcones sobre el Loira que pudimos ver en el viaje. Las vistas son preciosas sobre el puente, el río y las casas del pueblo. Además la presencia de un par de islas en el río junto con playas de arena hacen que la estampa sea preciosa. Pudimos entrar a la iglesia de la abadía, que aun siendo bonita no nos sorprendió demasiado tras el safari monumental por castillos y catedrales que habíamos  hecho estos días.

Iglesia de Behuard, Francia, Loira
                                                                                                                                     Iglesia de Behuard

Sin demorarnos mucho seguimos hasta Oudon, otro pequeño pueblo cuyo atractivo principal es un castillo, del que se conserva una torre, el puente y las murallas. No es nada del otro mundo pero si merece la pena parar para verlo, al menos desde fuera, como hicimos nosotros. Tras sacar un par de fotos y visitar en su zona trasera un pequeño puerto deportivo en una especie de lago  interior que desembocaba en el Loira, nos dirigimos al último destino del día:Clisson. A orillas del río Sèvre y del río Moine que convergen en el mismo pueblo Clisson es un bonito pueblo que nos recordó en alguna medida a la Toscana. Desde luego es bastante distinto de lo que habíamos visto hasta ahora.

Clisson, Francia, Loira
                                                                                                                                                        Clisson

Es una población muy agradable, y tiene su castillo, el Chateau de Clisson, que ya estaba cerrado y no pudimos visitar. Sin embargo aprovechamos para pasear y  admirar el entorno junto al río y los puentes, paseando por las estrechas calles y disfrutando de este precioso pueblo. La vista del castillo junto con los edificios que lo rodean en la orilla del río es preciosa. También vimos una bonita finca italiana, la Garenne Lemot - una bella villa ahora utilizada para exhibiciones de arte contemporáneo. La preciosa Iglesia de Notre-Dame domina la ciudad. Es un edificio muy pintoresco en un estilo inusual en esta región. Su vista junto con el puente es preciosa y digna de cualquier villa dela Toscana. El gran mercado cubierto de Clisson también nos impresionó por su impresionante trabajo de carpintería en el techo. Paseando por las calles también pudimos ver alguna otra iglesia y capilla, que sin ser espectaculares añadían encanto al lugar. Seguimos paseando y recorrimos los diferentes puentes que ofrecen grandes oportunidades para bellas fotos. El puente de arco a través del río Sèvre justo debajo del castillo y llamado Pont de la Vallée está construido en granito. Otro interesante puente cruza el río Moine en Clisson - el pont Saint-Antoine que es un puente de piedra -. Cruzando el antiguo puente medieval pudimos ver la preciosa panorámica que conforman el puente, la iglesia de Notre-Dame y el castillo de Clisson. Y sin más cenamos algo y nos alojamos en nuestro hotel en las cercanías del pueblo. Clisson es un ueblo bonito y muy singular, de los que más mereen estar en la lista de pueblos bellos de Francia, al menos de esta zona del  país.

DíA 10:

Aunque teníamos previsto  pasar las últimas horas del viaje en Nantes, nos gustó tanto Clisson que volvimos para ver el castillo.  El Chateau de Clisson domina el centro del pueblo, y se encuentra en una posición elevada por encima del río Sèvre. Aunque las partes importantes del castillo están en ruinas todavía se conserva  una cantidad impresionante del castillo medieval que realmente mereció la pena ver. Pudimos ver una parte de la torre del homenaje original y la puerta de entrada, así como una parte importante de la vivienda principal (el Logis) y varias de las torres y murallas. Desde la posición elevada del castillo también disfrutamos de magníficas vistas de los ríos, la ciudad y el campo circundante.

Castillo de Nantes, Loira, Francia
                                                                                                                                      Castillo de Nantes

Y tras la visita al castillo seguimos con el plan previsto, que no era otro que pasar el resto de la mañana en Nantes para iniciar el camino de regreso a Bilbao después de comer. No nos dio tiempo a recorrer mucho. Pasamos por el castillo de los duques de Bretaña, y entramos a hacer una vista rápida aprovechando que la entrada es gratuita – no se puede desperdiciar una oportunidad así - . Se puede pasear libremente por la zona del foso y ver las murallas y hacer un recorrido que no nos llevó ni una hora. Las vistas desde las murallas son fantásticas. Desde allí nos acercamos a la catedral, que recuerda a la de Orleans, por sus dos torres frontales. Seguimos hasta el Jardín de las Plantas, donde hay diferentes esculturas vegetales muy curiosas y llamativas. Toda esta zona es bastante agradable e incluso vimos alguna que otra casa de entramado de madera – eso sí, muy aisladas -. Y ya antes de irnos visitamos una de las atracciones más conocidas de la ciudad: Les Machines de l'île. Se trata de una serie de artificios mecánicos basados en la obra de Julio Verne que son realmente curiosos. La estrella es un enorme elefante mecánico en el que te puedes montar – caben bastantes personas pues es realmente enorme- y que camina por una explanada lanzando agua. Es realmente bonito y curioso. Otro elemento interesante que pudimos ver fue un enorme carrusel, el Carrusel de los Mundos Marinos, con recreaciones de todo tipo de personajes marinos. De camino a la isla de las máquinas pasaos por el Pasaje Pommeraye, una galería comercial del siglo XIX muy elegante con tres niveles. Sólo entramos para ver la arquitectura del interior que es realmente sorprendente. Y no nos dio tiempo para más, tras esta visita express a Nantes comimos algo y cogimos el coche para iniciar el largo viaje de vuelta.

Elefante mecánico, Nantes, Loira, Francia
                                                                                                                   Elefante mecánico en Nantes

 

DATOS PRÁCTICOS:

Transporte: imprescindible el coche para moverte entre los diferentes pueblos y castillos. Son muchos y hacerlo de otra forma sería inviable, al menos en un tiempo tan concentrado.

Visitas culturales: las entradas a los diferentes castillos del valle del Loira son realmente caras. Pueden varias desde los 7-8 en los más baratos hasta los 13-14 en los castillos más grandes y famosos. Por lo tanto  conviene elegir bien a cuales entrar, si no el presupuesto se nos puede ir. Además cuidado con los horarios, por lo general cierran bastante pronto a la tarde, así que hay que organizarlas visitas por la mañana o a primera hora de la tarde y dejar los pueblos para más tarde.

Alojamiento: nos alojamos en pequeños hoteles, incluyendo algunos Ibis –no muy abundantes en la zona – y otros más pequeños.

Comida: como solemos hacer en nuestros viajes, las comidas las hicimos cogiendo algo sobre la marcha y las cenas normalmente en pequeños restaurantes, los días que nos apetecía algo más consistente y relajado. Los precios no son muy superiores a los de España, y se puede cenar bien por lo mismo que en España en restaurantes de buena calidad.

Los imprescindibles: el valle del Loira se puede visitar en menos tiempo, por lo que si tenéis que hacer una selección de castillos a ver mi recomendación es la siguiente:

Sully: merece la pena entrar y desde luego pasear por sus jardines.

Chambord: aunque se puede ver el fabuloso exterior libremente merece la pena entrar.

Chenonceau: imprescindible entrar porque si no, no se ve ni siquiera el exterior.

Villandry: merece la pena ver los jardines al menos.

Azay-le-Rideau: el más encantador de los castillos, merece la pena la entrada.

Chinon: aunque te puedes ahorrar la entrada, la estampa del castillo sobre el acantilado y el propio pueblo es imprescindible.

Usse: el castillo de la Bella Durmiente, merece la pena entrar.

Breze: un castillo único y singular por sus pasadizos y foso.

Puntos de interés en el viaje: