Costa Da Morte, costa salvaje y virgen en Galicia

La costa atlántica de Galicia, que comprende la famosa Costa da Morte es una región espectacular, donde la naturaleza sobrecoge e impresiona con preciosas playas, grandes acantilados y un encanto propio de una de las últimas regiones de costa casi salvaje que se conservan en España. Estrictamente hablando la costa da Morte va desde la punta Roncudo hasta Finisterre. Sin embargo nosotros partimos de La Coruña y llegamos hasta Rianxo, ampliando el tramo de costa que visitamos. Y es que en Galicia toda la costa es maravillosa y merece la pena recorrerla con tranquilidad disfrutando de cada esquina.

DÍA 1:

Salimos de La Coruña y pronto pasamos por la bonita playa de Sabón. Es una playa donde un mirador nos da una vista preciosa,  al menos hacia uno de los lados, ya que hacia el otro se encuentra una Central Eléctrica que estropea todo el paisaje. Seguimos por la carretera de la costa pasando por pequeñas calas y llegamos a otra playa más grande, preciosa y con sus dunas, la playa de Barrañan. Aquí la costa es bonita, pero todavía no ha empezado lo mejor. Llegamos a Caión donde hay un pequeño puerto poco atractivo y una preciosa playa. Pasada la playa la carretera pasa por un espectacular mirador hacia el pueblo y la playa que acabamos de pasar.

Continuamos por la costa y llegamos a uno de los primeros espacios naturales que nos impresiona por su belleza, la playa de Baldaio. Es una zona preciosa donde un riachuelo y una laguna costera desembocan en el mar en una zona de amplias dunas. Hay un par de pasarelas peatonales que permiten moverse por la zona y cruzar el río. Estuvimos paseando por aquí, por la laguna, la costa y el cruce del río. La playa continúa hasta el pequeño pueblo de Razo, también con su tramo de playa. Aunque el tiempo era bueno y estábamos en pleno agosto, el  agua está muy fría en Galicia, pero las aguas transparentes y cristalinas invitan a darse un chapuzón de vez en cuando, así que eso hicimos antes de seguir con el viaje. A continuación en un tramo completamente despoblado de costa llegamos a la playa de Riás, en realidad una serie de pequeñas calitas preciosas rodeadas de una costa rocosa cubierta de vegetación.

Playa de Baldaio, Galicia, A Coruña, España, Costa da Morte
                                                                                                                                          Playa de Baldaio

Ya llegando a Malpica, en Ardeleiro, nos desviamos a la costa hasta la desembocadura de Rego Dos Muiños, donde cinco pintorescos y preciosos molinos se encuentran en diferentes alturas aprovechando las caídas del río en su tramo final. Este modesto río es precioso y acaba desembocando su escaso caudal en el mar, creando una estampa perfecta y preciosa. Poco después paramos en Malpica de Bergantiños, el típico pueblo marinero de la "Costa da Morte", quizás el más pintoresco de todos ellos. Dentro de su patrimonio monumental vimos sus iglesias. El puerto es de los más bonitos de la Costa Da Morte aunque no es especialmente pintoresco. Sin embargo el pueblo se asienta sobre el istmo de una pequeña península por la que caminamos hasta llegar a varios de sus miradores. Desde ellos se ve el mar, las islas Sisargas y preciosos tramos de costa alrededor del pueblo. Esta zona verde en el extremo del pueblo es muy agradable para pasear. En uno de los lados del pueblo paseamos junto a una bonita playa por un agradable paseo antes de salir del propio pueblo en coche. Así llegamos a otra de las puntas del municipio, el Cabo San Adrián, donde se encuentra la ermita del mismo nombre y desde donde se ven las islas Sisargas, y el pueblo de Malpica. Es un lugar estupendo para disfrutar de las vistas y del mar. Subiendo con el coche por una pequeña colina llegamos al final de la carretera, en una zona alta con preciosas y más amplias vistas de Malpica y el mar.

Malpica de Bergantiños, A Coruña, Costa da Morte, Galicia
                                                                                                                              Malpica de Bergantiños

Seguimos por las costa pasando por preciosas playas, prácticamente desiertas en pleno Agosto y completamente vírgenes. La de Seiruga por ejemplo nos encantó. Seguimos por la costa hacia el noroeste, y encontramos el monte Nariga, con poco más de 200 metros de altitud. Subimos andando hasta la cima para disfrutar de unas vistas espectaculares. Ya bajando llegamos a Punta Nariga, donde pudimos ver el faro con bonitas vistas y en un entorno precioso. Este es uno de los muchos cabos que encontramos en la Costa Da Morte y donde  podemos disfrutar de la naturaleza y la salvaje costa, todo ello en un entorno natural privilegiado.

Faro de Punta Nariga, Costa Da Morte, Galicia, A Coruña
                                                                                                                                  Faro de Punta Nariga

Seguimos nuestro recorrido costero pasando por la playa de Niñons y paramos en Ponteceso en un pequeño puertecito, con apenas una casa al lado. Allí una pequeña península se extiende al norte y la recorrimos caminando, una gozada por las vistas.  Seguimos costeando y llegamos a otro faro, en Punta do Roncudo, donde dicen se encuentran los mejores percebes del mundo. El entorno es de una gran belleza natural, con cruces blancas que rodean el faro como monumento a los recolectores de percebes que han fallecido en e  lugar. Subimos por la ladera de una pequeña loma cercana al faro para disfrutar de las vistas y paseamos por los alrededores, disfrutando del mar y los impresionantes paisajes. Vimos también una preciosa piscina natural junto al faro.

Por la carretera de la costa llegamos a Corme, un pequeño pueblecito con su puerto y muy agradable. Como nos alojamos allí paseamos por el puerto y el bonito paseo que bordea la costa. Corme se encuentra en una bahía que además del pueblo tiene 3 pequeñas playas que recorrimos en un fabuloso paseo y desde allí regresamos al pueblo para cenar algo y ya retirarnos a nuestro alojamiento.

DÍA 2:

Salimos pronto del apartamento donde nos alojamos e hicimos una primera parada en la playa de Balarés, una pequeña pero preciosa entrada de arena con un buen sistema dunar. Y desde allí seguimos un sendero que bordea la costa hasta llegar a la fantástica playa de Barra, una barra de arena como su nombre indica que se adentra en el mar. Es un lugar fabuloso, con unas fantásticas dunas y donde estábamos prácticamente solos en pleno Agosto, algo impensable en cualquier otro punto de la costa española. Nos dimos un corto baño y paseamos hasta la punta de la barra. Dimos la vuelta a todo el complejo dunar y regresamos hasta el coche tras un fabuloso paseo.  Y si el paseo fue fantástico no menos impresionantes fueron las vistas desde el cercano Monte Blanco, a donde subimos en coche.  La vista del pequeño golfo, con la lengua de arena y la costa es sublime, de las mejores de todo el viaje.

Vistas desde Monte Blanco, A Coruña, Galicia, Costa Da Morte
                                                                                                                       Vistas desde Monte Blanco

Cruzamos la ría por Ponteceso y en A Carballa dimos un paseo por un camino acondicionado justo en frente de la lengua de arena que habíamos visto. Y todavía pudimos apreciar más este paisaje desde el Mirador de Taboído. Este punto es el más cercano a la punta de playa de Barra y las vistas son maravillosas. Lo bueno es que pudimos llegar hasta el mismo mirador en coche, eso sí, a través de una carretera bastante estrecha. Desde aquí seguimos hasta Laxe, un pueblo de cierta envergadura con una playa espectacular por lo grande y por la calidad de la arena, de un blanco exquisito. La playa mide 1.400 metros. En el puerto se encuentra la iglesia de Santa María da Atalaia, con un atrio fortificado. Desde este puerto hay además una buena vista de la playa desde otra perspectiva. Y la vista mejora cuando subimos a la Capela de Santa Rosa, muy cerquita del puerto y donde la altura nos da una vista preciosa.  Ya con el coche subimos al Mirador de Insua, con preciosas vistas hacia el  otro lado de la costa, el contrario al que se ve en el pueblo. Y un poco más adelante la carretera acaba en el faro de Laxe, otro precioso faro en un fantástico cabo con una naturaleza salvaje una vez más. Seguimos hasta otra playa del municipio, la de Soesto, donde un riachuelo desemboca en el bonito arenal. Paramos a sacar unas fotos y seguimos hasta otro de los fantásticos arenales de esta zona de Galicia, el de Traba. Es una maravillosa playa con una zona de dunas realmente amplia y con poquísima gente también. Dimos un paseo por la playa y también por la laguna de Traba, un espacio natural anexo a la playa. En su conjunto es un lugar fantástico para pasar unas horas simplemente caminando por allí y dándose un chapuzón si se tercia.

Playa de Laxe, A Coruña, Galicia, Costa Da Morte
                                                                                                                                               Playa de Laxe

Tras el paseo por la playa, nos acercamos en coche al fantástico mirador de Torre de Moa. Desde la estrecha carretera de acceso subimos a unas rocas redondeadas y de curiosas formas para disfrutar de un panorama maravilloso hacia la playa y la laguna de Traba. Hay una vista muy amplia de toda la zona de la costa. Bajamos del mirador y nos acercamos a Vimianzo para visitar su castillo, un edificio de piedra al que pudimos entrar y ver sus murallas. Desde la parte superior hay una vista no muy amplia, pero el castillo en sí a pesar de ser pequeñito está bastante bien, y es que en esta zona de Galicia no abundan los castillos.

Playa de Traba, A Coruña, Galicia, Costa Da Morte
                                                                                                                                             Playa de Traba

Volvimos a la costa en concreto al pequeño pueblo de Camelle. El pueblo no tiene mucho que ver salvo  por el museo de Man, un alemán que vivía en el pueblo y que realizó en las rocas junto al mar diferentes obras de arte junto a su casa. Aunque ahora el museo se ha trasladado, cuando visitamos nosotros la zona, pudimos ver algunas de sus esculturas que perviven junto a la casa en la que vivió, en la propia costa rocosa de Camelle. Desde aquí comenzamos un recorrido costero en coche que atraviesa Arou, donde pudimos disfrutar de vistas de la costa. Luego, hacia el cabo Vilán vimos la duna de Monte Blanco, la playa de Trece, el cementerio Inglés y  hermosas playas como la de Arnela. Esta zona es preciosa, completamente salvaje y uno de los tramos más bonitos de las costa da Morte. Paramos un par de veces en el camino empedrado por el que condujimos y bajamos a la costa a ver el cementerio y a pasear por las preciosas calitas. Desde el punto de vista de naturaleza éste es el lugar más espectacular de toda la costa gallega.

Playa de Trece, Costa da Morte, Galicia, A Coruña
                                                                                                                                            Playa de Trece

Tras varias paradas llegamos al cabo Vilan, que con sus acantilados es un fantástico mirador. El cabo ofrece una vista preciosa y después de ver el faro seguimos al sur donde la costa es más suave. Ya llegando a Camariñas paramos en la ermita de Nosa Señora do Monte. En un pequeño promontorio con fantásticas vistas del océano. Justo al lado hay una preciosa playa, la de Lago. En Camariñas nos encontramos un bonito puerto con un agradable paseo que lo rodea. Camariñas es muy famoso por sus artesanos del arte del encaje, y un museo da buena cuenta de ello. El puerto es  agradable pero el pueblo en si tampoco tiene mucho. Seguimos el viaje hasta la playa de Ariño, en la ría de Camariñas, donde bonitos bancos de arena en medio de la ría dan gran vistosidad al paisaje. Para cruzar la ría tuvimos que bajar hasta A Ponte do Porto.

Faro de Cabo Vilán, A Coruña, Galicia, Costa Da Morte
                                                                                                                                     Faro de Cabo Vilán

Desde el pequeño pueblecito de Leis nos desviamos al faro de Lago, en una roca en el  mar, una estampa preciosa, junta a otra fantástica playa de arena blanca, del mismo nombre que el faro. Pasamos por alguna playa más como la de Muiños y llegamos hasta otro de los pueblos más importantes de la costa da Morte, como Muxia. Desde Camariñas a Muxía , la costa de la ría está llena de playas y calas, la mayoría de ellas casi vírgenes, no estropeadas por el ser humano y de arena blanca. Es un lugar para relajarse y descubrir las diferentes playas según avanzamos por la costa.

Muxía es un pueblo de pescadores. El puerto tiene un paseo muy agradable y desde allí subimos al mirador del Corpiño, en una loma sobre el pueblo con vistas fabulosas hacia las casas del pueblo, situado en la base de una pequeña península y por la otra parte hasta la Punta da Barca, donde se encuentra el santuario de la Virxe da Barca, un rotundo edificio religioso a orillas del mar, sobre las redondeadas y pintorescas rocas de la punta de la península. Hay un paseo realmente agradable desde el pueblo al mirador y desde allí a la punta. El edificio se encuentra sobre un acantilado junto al mar, y desde allí se puede obtener buenas vistas del océano y la costa.   Regresamos al pueblo, paseamos por la zona del puerto , y aprovechamos para cenar y alojarnos allí mismo.

DÍA 3:

Nos levantamos pronto y nuestra primera visita fue el monte Facho. Desde Lourido (al sur de Punta da Barca) condujimos – pasando por la playa de Lourido -  hasta la Cumbre del Monte Facho, a una altitud de 312 m. Desde allí disfrutamos de hermosas vistas desde Muxía al Cabo Vilán. Aunque no es mucha altura a cercanía a la costa da unas vistas fabulosas. Bajamos del Monte y muy ceca de allí hicimos una ruta de un poco más de un Km hasta el cabo Buitra, que por su ligera altitud es otro fabuloso mirador sobre la costa. El paseo es realmente agradable, por un camino de tierra por el que incluso podríamos haber metido el coche. No obstante el paseo con buen tiempo mereció la pena, rodeados de verde, mar y una costa espectacular. Seguimos por la costa parando en algún mirador, la pequeña pero preciosa playa de Moreira – donde hicimos un desvío a su precioso cabo – y llegamos a otro de los faros emblemáticos de la costa gallega, el faro de Touriñán, en el cabo del mismo nombre. En el faro hay un bonito mirador y estuvimos paseando por los senderos que rodean el precioso cabo para disfrutar de las vistas en todas direcciones. Un poco al sur del faro hay una preciosa isla que se puede contemplar muy bien desde el sendero costero.

Vistas desde Monte Facho en CostaDa Morte, A Coruña, Galicia
                                                                                                                          Vistas desde Monte Facho

Seguimos pasando por más playas, como la de Nemiña y Rostro, otros dos fabulosos arenales de arena fina y blanca. La primera de ellas además con la desembocadura de la ría es una estampa preciosa.  Por carreteras secundarias llegamos al Cabo de la Nave, un cabo secundario del de Finisterre, desde donde hay una preciosa vista de este último con la playa Mar de Fóra en primer plano. Y hasta esa playa nos acercamos. Aparte del apropia playa dimos un paseo hasta el mirador de la misma playa, con fabulosas vistas sobre la costa. Dejamos el faro de Finisterre para última hora porque queríamos ver la puesta de sol allí. Así que primero visitamos el  pueblo de Finisterre.  Paseamos por el puerto a lo largo de un agradable paseo. Cerrando una pequeña cala hay un castillo en un promontorio. Muy cerca del pueblo, en el lado opuesto al cabo, se encuentra la larga y bonita playa de Langosteira.  

Mar de Fora, A Coruña, Galicia, Costa Da Morte
                                                                                                                                                 Mar de Fora

Paseamos un poco por allí y seguimos con el coche hasta las cercanas playas de Estorde y Sardiñeiro. Entre ellas nos acercamos a la punta de Arnela con bonitas vistas sobre la costa. Y como ya se acercaba la hora del atardecer cogimos el coche y nos fuimos hasta Finisterre, donde nos encontramos con bastante gente con la misma intención que nosotros, ver sumergirse el sol en aguas del Atlántico. La verdad es que esto se puede hacer en cualquier punto de la costa gallega, pero no sé por qué, este lugar tiene algo mágico. Pasamos antes por la ermita de San Guillerme, sus restos básicamente, desde donde hay unas preciosas vistas de la playa. Ya llegando al faro se pasa por el curioso cementerio de Finisterre, diseñado de forma muy futurista en una serie de cubos que supuestamente deben contener las tumbas, aunque parece que no está en uso actualmente. Sin embargo, como obra de arte bien merece una parada y una foto.  Llegamos hasta el faro y tras disfrutar de las vistas en todas direcciones nos sentamos en las campas a esperar la puesta de sol. Fue una experiencia inigualable. Además del faro hay alguna que otra escultura, una cruz y hasta algún puesto de venta de souvenirs.

Faro de Finisterre, A Coruña, Galicia, Costa Da Morte
                                                                                                                                       Faro de Finisterre

Cuando anocheció fuimos al pueblo de Finisterre, donde cenamos marisco típico de la zona, a un precio excelente y nos retiramos al hotel, donde nos alojamos esta noche.

DÍA 4:

Dejamos Finisterre y nos encaminamos a Corcubión, donde visitamos otro faro, el de Corcubión, aunque con vistas mucho más limitadas que los que ya habíamos visitado. La ría de Corcubión, es un amplio entrante en la costa que se abre hacia el sur de Fisterra. Pasamos por el pueblo de Corcubión y Cee – dos pueblos costeros – aunque no paramos pues no vimos nada especial en ellos y seguimos hasta el Monte Pindo, la montaña sagrada de los celtas. Es un pico de 627 metros y está coronado por enormes rocas. A sus pies, en Ézaro, el río Xallas se derrama directamente en el mar, en una cascada de 40 metros que ofrece un espectáculo único en Europa. La pena es que esto sólo ocurre cuando el agua es liberada de la presa del río, y como era de esperar no coincidió con nuestra visita. Aun así la visita al paraje merece la pena pues las formaciones rocosas son preciosas y las vistas desde el Mirador de Ézaro son preciosas. Se ve un buen tramo de costa, el monte Pindo, la desembocadura del río… un espectáculo natural fabuloso.

Mirador de Ézaro, A Coruña, Galicia
                                                                                                                                        Mirador de Ézaro

Hicimos un alto en el camino para subir al Monte Pindo. El ascenso a la cumbre nos llevó alrededor de dos horas. El camino está custodiado por figuras rocosas en forma humana y las vistas desde la cima son todavía mucho más espectaculares que desde el mirador. Tras bajar del monte seguimos por la carretera cruzando la desembocadura del Xallas en el mar junto a una preciosa playa. Poco después un mirador nos ofrece una maravillosa vista de la desembocadura y el puente. Paramos en O Pindo, donde desde la pequeña playa llegamos a la Farola do Pindo en un pequeño cabo con preciosas vistas. Y un poco más hacia el sur, llegamos a la magnífica playa de Carnota, una reserva natural que mide más de 8 kilómetros de longitud y de hasta 1 kilómetro de ancho en marea baja , con arena fina y de un blanco cegador y unas dunas preciosas. Un lugar impresionante para pasear y disfrutar del mar. Y también muy cerca de allí, se encuentra el hórreo (granero típico gallego) más grande de Galicia que tiene 35 metros de largo. Es una construcción realmente impresionante. Para disfrutar de una panorámica de este fantástico lugar – la playa de Carnota - nos desviamos de la costa y subimos hasta el mirador de Paxareiras, en la propia carretera en medio de un parque de molinos eólicos.

Playa de Carnota desde el Mirador, Galicia, A Coruña
                                                                                                           Playa de Carnota desde el Mirador

Retrocedimos hasta la carretera de la costa y seguimos hacia Lira donde nos desviamos al mirador de Lira, con fantásticas vistas de otro tramo de costa. Seguimos por la carretera hacia el sur, por un tramo de costa bastante llano con buenas vistas hacia atrás, hasta que llegamos al faro de Punta Lariño, aunque las vistas no son demasiado abiertas en este punto. Después nos encontramos con la fabulosa playa de Lariño, otra preciosa extensión de arena blanca. Nos desviamos al mirador del monte Louro. Con una altura de 241 m, el monte parece emerger directamente del mar. Al pie del Monte, encerrada por la playa de Area Maior, está la laguna de As Xarfas, un complejo ecosistema dunar de gran  riqueza. Muy cerca, completando este hermoso espacio natural, la magnífica playa do Ancoradoiro, rodeada de  hermosos pinares. Desde el mirador del Monte Louro tenemos otra de esas vistas que nos impresionó en nuestra escapada por la Costa Da Morte. Se asciende por una carreterilla desde la población de A Gandara en dirección norte y frente nosotros aparece el idílico cuadro costero.

Horreo de Lira, Galicia, A Coruña
                                                                                                                                             Horreo de Lira

Aunque no lo teníamos previsto ascendimos al Monte Louro y la vista no nos defraudó. Nos llevó algo menos de una hora y desde la cima la vista de la costa en ambas direcciones es espectacular, ya que el monte Louro se encuentra en una península alargada y se ve el istmo que lo une a la costa rodeado de arenales.  Poco después nos encontramos con Muros en la ría del  mismo nombre y otra de las poblaciones más importantes de esta zona. Esta ría de Muros es la ría menos urbanizada y realmente pertenece a las Rías Baixas. Muros es un pintoresco puerto. Su casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, merece una visita para descubrir, entre sus plazas y callejuelas, el encanto de sus soportales marineros típicos de sus viviendas. De hecho es el pueblo que más nos gustó de todo el viaje. Y es que las rías Altas son sobre todo naturaleza, mar, paisajes, cabos, playas…. Y los pueblos pasan a un segundo  plano.

Monte Louro, Galicia, A Coruña
                                                                                                                                               Monte Louro

Llegamos a la playa de Bornalle, una playa muy bonita y paramos poco después en el pequeño pueblo de Creo. Allí una preciosa pasarela de madera nos llevó a una lengua de arena muy pintoresca. El pequeño puente atraviesa la desembocadura del río Maior y la vista es realmente encantadora.  Seguimos hasta el fondo de la ría donde varios puentes nos conducen a la población de Noia, otra de las más importantes de la zona. Los puentes que cruzan la ría ofrecen unas grandes vistas y conducir por los tramos que atraviesan la pequeña bahía de Noia es una experiencia fantástica. Noia, en el extremo de la ría, también tiene un bonito casco histórico, donde destaca la iglesia de San Martiño. Y aquí concluimos el cuarto día por la costa gallega.

DÍA 5:

Nuestro último día lo iniciamos dejando Noia y fuimos recorriendo la caretera de la costa haciendo paradas en playas y en algún rincón que otro con preciosas vistas a la ría. Entre otros lugares paramos en la playa de Coira y la de Aguieira. En esta última, en la punta una pasarela conduce a una casa en un pequeño islote rocoso muy pintoresco. El Mirador de Faro Caveiro en Loreto nos dio una preciosa vista de la costa hacia el sur, con la playa de Caveiro en primer plano y Puerto do Son en el horizonte. Y precisamente paramos en este agradable puerto. Paseamos por los espigones del puerto y subimos a la capilla de la Atalaia, con una buena vista hacia el otro  lado de la ría. Dimos un pequeño paseo por las callejuelas del centro, cuyo epicentro es la Plaza España y seguimos en coche por la costa.

Playa de Caveiro, Galicia, A Coruña
                                                                                                                                         Playa de Caveiro

En la propia carretera encontramos otro mirador, el de Fonforrón, con vistas más amplias de la ría y de la costa. La verdad es que seguir la carretera de la  costa es una maravilla porque en cualquier punto nos encontramos con miradores y fabulosos paisajes.  Seguimos hasta el Castro de Baroña, otro de los lugares que más nos gustó de viaje. Se encuentra en la localidad de Baroña y está enclavado en un pintoresco promontorio en la costa rodeado por bellas calas. El castro es bastante extenso y sobre el fabuloso paisaje se distinguen perfectamente todos los muros de las diferentes casas que allí existieron, así como las murallas de la población. Subimos en coche hasta el cercano monte Enxa para disfrutar de una espectacular vista de la ría. El monte Enxa de 539 m. de altura, se halla situado al sur de Porto do Son. Es una de las cumbres de la Sierra de Barbanza desde la que se pueden obtener espectaculares panorámicas de toda la ría. Subimos por una carretera asfaltada de unos 8 Km desde Porto do Son.

Castro de Baroña, Galicia, A Coruña
                                                                                                                                        Castro de Baroña

De nuevo en la costa pasamos por la playa de Queiruga y nos acercamos al mirador de la Virgen do Carme Porto Nadelas, donde hay una pequeña virgen en unas rocas en un pequeño saliente rocoso de la costa con buenas vistas hacia las playas circundantes. Seguimos hasta otro paraje natural espectacular de la costa, la playa de Lagoa, con un amplio sistema dunar y un río que desemboca en las mismas dando lugar a un paraje natural precioso. Es impresionante la cantidad de playas salvajes y realmente bellas que hay en Galicia. Recorrimos el sendero que discurre por las dunas y al final llegamos a otra sucesión de playitas, dunas, rocas… La costa sigue hacia el sur con más playas y calas. Para pasarse horas y horas caminando y disfrutando del mar.

Dunas de Corrubedo, Galicia, A Coruña
                                                                                                                                  Dunas de Corrubedo

Llegamos al Faro de Corrubedo, situado en una punta sin acantilados bastante amplia, y donde estuvimos caminando y disfrutando de la vista antes de seguir hasta el pueblo de Corrubedo. Corrubedo es un pequeño pueblo con dos pequeñas bahías, una ocupada por una playa y otra por el puerto de pesca. Desde el espigón del puerto hay unas vistas muy bonitas del puerto. Sin embargo la mayor atracción de Corrubedo son las dunas que encontramos unos cientos de metros más allá. La playa de Corrubedo es espectacular, con sus kilómetros de arena dorada clarísima y las impresionantes dunas que se ven desde el pueblo de Corrubedo. El parque natural tiene una preciosa y extensa playa totalmente salvaje con algunos picachos de granito. Hacia el interior se encuentran las impresionantes dunas de Corrubedo, y la laguna de Carregal. Todo el conjunto es de una belleza increíble. Hay una red de caminos y pasarelas por las que pudimos conocer el fabuloso parque. El punto de partida es la Casa da Costa o Centro de Recepción de Visitantes, en Vilar.  Estuvimos disfrutando de la playa un rato y aprovechamos para darnos un baño, en las aguas cristalinas y separados de los siguientes bañistas por casi 100 metros. Nos impresionó la cantidad de fauna salvaje que vimos en la playa: cangrejos, peces…. Tras salir de la playa subimos en coche  al mirador situado en A Curota, a unos 514 m de altitud, desde donde no solo se ve el parque sino también la ría de Arousa y buena parte del litoral gallego. Otra fantástica imagen de la costa. Nos dio tiempo también a ver otro mirador más cercano al parque, el de Pedra da Rá en el monte Cidade accesible desde Riveira.

Corrubedo desde Pedra da Rá, Galicia, A Coruña
                                                                                                                  Corrubedo desde Pedra da Rá

Desviándonos un poco hacia el interior en Oleiros pudimos ver el Dolmen de Axeitos, uno de los mejor conservados de toda la península ibérica. Y ya sin tiempo para más emprendimos el viaje de vuelta a Coruña  donde terminamos esta fantástica escapada.